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"La Igualdad no es una ley, es un cambio profundo en la escala de valores de la sociedad"

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María Antonia Iglesias (Orense, 1945), periodista muy crítica con la esfera política.Comenzó a los 19 años una profesión que "defiende" y le "apasiona" y que compagina, desde hace más de una década, con su faceta de escritora

La Rinconada premia a esta curtida periodista en la décima gala de la Igualdad. María Antonia Iglesias, profundamente crítica y defensora de los derechos de las mujeres, insta a “un cambio de mentalidad” como vía para conseguir la igualdad real entre sexos.

En su amplia trayectoria profesional. ¿Ha notado alguna vez trabas por ser mujer?
Nunca me he sentido discriminada sino todo lo contrario, creo que incluso me ha favorecido. Me tocó trabajar en los años 70 que no eran nada fáciles y, sin embargo, me considero una privilegiada. Mucho de esto lo conseguí por mis propios méritos. Era una persona dedicada a la profesión, no tenía horarios, hacía todo lo que me mandaban, no  ponía condiciones. He tenido oportunidades espléndidas gracias al reconocimiento de personas que han valorado mi trabajo.
 
La conciliación personal y laboral, ¿una futura realidad o una utopía?
Debería ser una realidad lo que pasa es que también existe desigualdad en el ámbito laboral, la gran asignatura pendiente. Es algo que siempre demando a los políticos. Deben regularlo mediante una ley porque esperar a que las empresas voluntariamente practiquen la igualdad salarial, eso sí que es una utopía.
 
¿Cómo valora la situación de la mujer periodista?
Las mujeres periodistas en este país, en general, han sido gente de un altísimo nivel profesional y lo han demostrado durante muchos años. Sí que es verdad que hay algunos hándicaps porque raramente los niveles de dirección máxima de un medio de comunicación se le confían a la mujer. Está relacionado con ese machismo atávico que existe porque todavía  la estructura de poder última, el que toma la decisión es un hombre. Cuesta conseguir ese cambio de mentalidad. Conozco alguna excepción pero no suele ser lo corriente, pueden llegar a redactoras jefe a subdirecciones, pero debajo de la mancheta poner un nombre de mujer no es corriente. Por eso cuando yo llegué aquello fue muy novedoso casi como para salir en la página de sucesos.
 
En su faceta de analista, ¿Qué piensa de las políticas de igualdad?
Que son contradictorias. Por un lado, la voluntad política de hacer cambiar las cosas es un mérito objetivo del gobierno. Ha tenido el doble mérito de enfrentarse con el prejuicio, el sarcasmo y, si me perdonas, a la mala leche de la derecha que ha intentado ridiculizar la igualdad y el feminismo porque en el fondo son machistas y profundamente reaccionarios.
Pero también es cierto que se han cometido errores. Bajo mi punto de vista,  han caído en trampas absolutamente impresentables como la famosa historia de la revista Vogue con las ministras luciendo modelitos. Esas cosas hacen un daño tremendo.
 
Un tema de actualidad en la que la mujer es la protagonista es la polémica nueva ley del aborto...
Creo que en este país todavía estamos dependiendo de alguna manera aunque sea de una forma cada vez más minoritaria de la influencia que pretende ejercer sobre la sociedad  la iglesia católica.
No sé como una organización religiosa se permite el lujo de mentir sistemáticamente, de manipular las conciencias y de alimentar una confrontación donde, además, se oculta la única verdad positiva de la ley y que tapa la boca de cualquiera: el aborto no es obligatorio, es un derecho y el que lo quiera ejercer en conciencia que lo ejerza. Yo puedo estar a favor o en contra pero jamás se me va a ocurrir mermar los derechos de los ciudadanos.
 
La Junta de Andalucía prepara un decreto para indemnizar a las mujeres que fueron maltratadas y vejadas durante el franquismo, ¿Tiene la historia una asignatura pendiente con las mujeres?
Sin duda. En aquellos tiempos se llevó a cabo una represión muy cruel contra las mujeres y que, en muchos casos, fue silenciosa ya que no existía la proyección política de un dirigente de izquierdas o de un representante de los trabajadores. Las maestras republicanas son un colectivo del cual yo me he ocupado en parte de uno de mis libros. Sufrieron una represión brutal sobre todo en Andalucía. Centenares de ellas fueron fusiladas simplemente por el hecho de ser maestras y de ser republicanas. Yo creo que a la derecha aquella, oscura, que fue la que organizó la represión, le molestaba que fueran de izquierdas pero sobre todo que fueran maestras. Que una mujer fuera una persona ilustrada, que leía libros, que tenía costumbres liberales, que educaba a los niños en la igualdad, eso a la derecha le repugnaba profundamente.
 
¿Qué significa el 8 de marzo para usted?
Es una fecha que no se debe de dejar de conmemorar por mucho que pensemos que el tema de la igualdad está conseguido, primero porque no es cierto y segundo porque creo que es muy bueno que las mujeres no pierdan la complicidad que se creó a principios de la transición. Todavía hay mucho que conseguir, por ejemplo, el tema de la igualdad salarial. Hay una asignatura mucho más difícil a alcanzar que es el respeto a los derechos de las mujeres.

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