El olor a azahar y la suave brisa de la tarde acompañaron la salida de la patrona rinconera, la Virgen de los Dolores, y del Cristo de la Misericordia
La hermandad más antigua del municipio sacó su cruz de guía a la calle a las seis y media para comenzar un camino de penitencia marcado por el fervor religioso y el recogimiento.
La Banda de Cornetas y Tambores ‘Santísimo Cristo de la Sangre’ de la hermandad de San Benito acompañó al paso del Cristo, mientras que la Banda Municipal de la Puebla del Río escoltó a la Señora, llenando el aire de bellos acordes y compases sentimentales.
Los capirotes morados de los 200 nazarenos desfilaron por las calles de La Rinconada envueltos en el humo del incienso que emanaba de los quemadores.
A las 23.00 horas la cofradía inició su regreso al templo. A partir de ahora comienza la cuenta atrás para que sus imágenes vuelvan a lucir más bellas que nunca.