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El San José regala dos goles por errores del portero y la defensa, tres puntos y las últimas opciones que le quedaban de optar a la tercera plaza de la tabla
El San José volvió a sufrir el mal endémico que le ha acompañado durante todo el ejercicio y regaló dos goles en faltas de entendimiento entre la zaga y el portero que se volvieron a mostrar como el auténtico talón de Aquiles de este equipo y la principal causa por la que no están peleando por el ascenso.
Había cierto ánimo de revancha ante un rival que había ganado en la primera vuelta de manera injusta y la utopía de poder pelear la tercera plaza había cobrado fuerza después de la derrota intersemanal del Arahal, precisamente ante el Antoniano.
Pero todo se esfumó en el minuto 7 cuando, después de un centro en largo, Samu se quedó bajo palos y la defensa no atinó a despejar. Álvaro, que no es que sea un portento en altura, remató de cabeza a placer y estableció el 1-0. Lo más hiriente para la parroquia cañamera es que, en el 28, se remitió la misma jugada y también los mismos errores en la retaguardia azulina, lo que propició el 0-2, obra también de Álvaro.
Nada más comenzar la segunda parte, Jesús abrió una luz para la esperanza tras acortar distancias después de rematar un pase a placer de Palacios, que había regateado a Óliver tras un disparo desde lejos de Antoñito. En ese momento sí pareció que los de Santi Aragón podían darle la vuelta al marcador. Incluso Isaac y Palacios tuvieron sendos mano a mano con el arquero lebrijano que se resolvieron para el cuadro visitante.
También hubo un posible penalti a Antoñito que Doménech Mohand no señalizó y unas manos de Samu fuera del área que se fueron al limbo. La última ocasión de los cañameros fue una falta lanzada a la escuadra por Juanito que salvó de forma magistral Óliver.
Con esta derrota, los azulinos se despiden de cualquier opción, por utópica que fuese, y deberán centrarse, ahora sí, en la planificación de la próxima temporada.