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Los pupilos de Francis García no tuvieron actitud y se dejaron arrollar por un conjunto que ganó sin esfuerzo
El Rinconada sumó su segunda derrota consecutiva ante otro recién ascendido, el Benacazón, que demostró que tiene llena la cartera y que cuenta con Ñoño, que no jugó, y con Carlos Alberto, que marcan la diferencia en esta categoría. Al margen de eso, no demostró ser un súper equipo, pero se encontró con todas las facilidades habidas y por haber en el equipo rinconero.
Los de Francis García salieron bien plantados, pero conforme pasaban los minutos se dejaba entrever que había más ganas de victoria en los de Rafael Tiravit. No obstante, al descanso se llegó con empate a cero.
Pero al poco de comenzar la segunda mitad, Carlos Alberto hizo una falta, se aprovechó de la bisoñez de Abraham y Mariano, que estrenaban dupla de centrales, se fue al suelo y el árbitro picó, cambiando la orientación de la infracción para el Benacazón. Para colmo, el propio ex jugador del Coria y Dos Hermanas, entre otros, anotó el tanto de falta directa en el lanzamiento.
En contra de lo que pudiera parecer, los blanquiazules no estiraron líneas, ni buscaron el empate. Más bien se dedicaron a vagar por el césped, ajenos a lo que ocurría en el campo y completamente fuera del partido. El cuadro local, sin alardes, controlaba la pelota, las ocasiones y dejaba pasar los minutos cómodo y sin oposición rinconera. Tal era la desidia en los pupilos de Francis, que llegó el segundo tanto de Carlos Alberto, y poco después el tercero en un cúmulo de situaciones que no se deben hacer en el fútbol. Para rematar la faena, en un nuevo error de manual, los de Rafael Tiravit cerraron la cuenta con un cuarto tanto para mayor escarnio rinconero.
La próxima semana el Guillena visitará el Leonardo Ramos con la obligación de ganar y reconciliarse con la afición del Rinconada. A ver qué pasa.