Desde el dos de enero los vecinos disfrutan de espacios públicos libres de humos con lo que se evita la exposición al tabaco de los no fumadores
Hay un nuevo olor y estampa en La Rinconada, la de bares, restaurantes, estación de tren o zonas infantiles en los que no se volverá a ver un cigarrillo con el humo que conlleva, ni a vecinos o menores convirtiéndose en fumadores pasivos.
En España mueren alrededor de 50.000 personas por enfermedades derivadas del consumo de tabaco y está vinculado a la aparición de 30 dolencias, de ellas diez tipos de cáncer.
Desde el dos de enero se aplica rigurosamente la modificación que el Ministerio de Sanidad ha aprobado sobre la anterior ley antitabaco. Así, por ejemplo, se prohíbe fumar en todos los espacios cerrados públicos y de uso colectivo, se modifican las acciones acerca de la prohibición de fumar en centros sanitarios y educativos, tanto dentro como fuera o se regula la situación relativa a los hoteles, sólo el 30 por ciento de las habitaciones es para fumadores. Esta nueva reforma aumenta las medidas de protección a los menores, de modo que ya no es posible consumir tabaco en espacios al aire libre como parques o zonas de juegos para la infancia. Además, se promueven las medidas necesarias para preservar su salud y educarlos.
"Este es un paso más hacia una sociedad sana y protegida del humo ambiental del tabaco, además ampara a los trabajadores en sus centros y lugares de trabajo y sobre todo a los menores", señala la delegada de Salud, Raquel Vega. Desde hace tiempo el Ayuntamiento de La Rinconada pone en marcha un plan de deshabituación tabáquica entre sus empleados.
"El tabaco es la primera causa evitable de enfermedad, invalidez y muerte prematura en el mundo, y su erradicación supone ventajas en cuanto a disminución de costes sanitarios al evitar enfermedades y al aumentar la productividad en las empresas", apunta Vega.