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Los cañameros cosecharon su derrota más abultada desde la temporada 92-93 en un envite que nació muerto para los azulinos
No se había cumplido el primer minuto de juego el Día de las Madres en el Adame Bruña de Dos Hermanas cuando el jugador de la Peña Deportiva Rociera David Antón sacó un zapatazo espectacular desde el vértice del área ante el que nada pudo hacer Dani Escalante.
Ese fue el comienzo de un partido para olvidar de los de Juan Carlos Garzón, que erraron de forma reiterada en querer jugar el balón en un campo de tierra, reducidas dimensiones y en el que el rival estaba perfectamente adaptado. Andrés y Barros anotarían el segundo y el tercero para llevar la sentencia al marcador antes del descanso.
La segunda mitad no cambió el decorado. De hecho, en el primer minuto de juego, Gordi hizo su primer tanto particular, y el cuarto de los nazarenos, ante la vergüenza de los aficionados azulinos y de los jugadores de la entidad, que intentaban maquillar la goleada. No obstante, lo único que consiguieron fue que el ex delantero del Arahal hiciera dos dianas para cerrar su hat trick particular y que Diego Miraut hiciera el séptimo para escarnio cañamero, que no cosechaba una goleada tan abultada desde la temporada 92-93, en la que el Algabeño le endosó un 9-0 en el Pedro Bazán.
Lo único positivo que dejó el choque fue el debut del juvenil Roberto y la vuelta a los terrenos de juego, después de un año de lesión de Canito, que salió veinte minutos y demostró que tiene sitio en este equipo.