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0-0: Empate a nada… de nada

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El Rinconada deja escapar dos puntos ante un rival muy limitado y anárquico en un partido horrible, en el que el resultado pudo ser peor, al fallar los locales una pena máxima

El Rinconada cuajó un partido malo ante el Alcolea, un equipo de los llamados a pelear por no descender, que dejó claras sus limitaciones sobre el césped artificial del Municipal. El conjunto de José Javier Cano planteó dos líneas muy juntas en el campo para evitar dejar espacios a los de Andrés Millán que, como es habitual, basaban en el fútbol directo y el balón al área sus opciones de triunfo.

David Melli prolongaba, al no estar Morilla, los saques de banda y la fragilidad técnica y táctica de los locales hacia presagiar que el gol visitante estaba cerca. Pero los jugadores rinconeros que ofrecen algo distinto no aparecían y el Alcolea mantenía el tipo, incluso trataba de salir a la contra, con el peligro que conllevaba la anarquía con la que jugaban los locales.

En la primera parte el gol rondó la meta de Maikel, con varias opciones fruto del empuje que, en la ruleta rusa que plantea Millán, no acabaron en gol. No obstante, cuando Burgos Lebrija señaló el camino de los vestuarios, todo el campo pensaba que, dada la diferencia entre las dos escuadras, el gol era sólo cuestión de tiempo que llegara.

En la segunda parte, el guión no se movió ni un ápice. El Rinconada colgaba balones, reclamaba penalties en los barullos en el área y carecía de ése algo distinto para acabar de matar el partido. El Alcolea, por su parte, quería hacerse fuerte en defensa y salir a la contra lo que, aún de forma tosca, conseguía llevando algunos apuros a la meta de Andrés, que fue el elegido por su tocayo Millán para ponerse bajo los tres palos.

No obstante, las ocasiones eran para el Rinconada. Colela, por dos veces, Melli, en una solo sin portero, y Nene, que no acertó a rematar, pudieron adelantar a los visitantes, mientras que Garrido también probó al arquero blanquiazul, que respondió con una soberbia parada.

El Rinconada no marcaba y los jugadores y los aficionados visitantes empezaban a impacientarse y eso –a los futbolistas-, les hacía caer en la precipitación. En esto, una internada de Javi en el área acabó en penalti, que señaló el trencilla por un derribo de Sergio que, de paso, vio la segunda amarilla y dejó a su equipo con diez. El lateral diestro David tiró la pena máxima de forma horrible y el balón se fue fuera.

Los minutos restantes el Rinconada siguió apurando opciones aunque teniendo claro que no iba a dar ninguna concesión en defensa, como así fue. Al final, reparto de puntos que deja mal sabor de boca a un Rinconada que es infinitamente superior a su rival. La próxima semana llegará al Ramos Yerga La Liara, otro de los conjuntos de la zona baja ante el que tocará resarcirse.

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