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El San José nota en exceso las bajas, especialmente la de Diego López, y sigue sin ganar lejos de casa, aunque a punto está de rescatar un punto en el epílogo de su peor partido de la temporada
El San José sigue sin ganar lejos del Felipe del Valle y Casas Blancas no fue una excepción. En el partido más complicado de la temporada, condicionado por las bajas de Diego López, con una sobrecarga en el muslo, Álvaro, por motivos personales, y Luis y Leo, por sanción, el equipo cañamero trató de tener el balón sin conseguirlo y arriesgando en exceso a la hora de sacar el balón.
El Peñarroya, que tampoco demostrar ser un equipo aspirante al ascenso, buscaba un fútbol directo a la espalda de la defensa cañamera, que sufría, aunque Jairo, muy rápido, evitaba males mayores. No obstante, la primera ocasión clara, casi la única de la primera mitad la tuvo David Barriga que, tras un pase al hueco sensacional de Pastore, otro de los destacados, estuvo excesivamente lento y no acertó a rematar.
En la segunda parte, los cordobeses salieron muy enchufados. En el primer minuto, Soto lanzó un tiró cruzado, tras evidenciar, por enésima vez, la lentitud de la defensa azulina, pero Jairo evitó el tanto. Segundos después, tras un centro desde la banda, Chiqui, que había entrado en el intermedio, puso el cuero donde no podía alcanzarlo el portero, inaugurando el marcador.
El San José trató de abrir sus líneas insistiendo en el fútbol horizontal y de toque que le ha caracterizado toda la campaña, pero el equipo notaba la ausencia de Diego López. Antoñito tenía que bajar a posición de libre para distribuir el balón y las distancias entre el centro del campo y la delantera se hacían infinitas. Sólo Loren sabía interpretar la necesidad de un fútbol más directo, pero erraba en la ejecución de la misma.
En estas, tras otro balón largo en el que se pone de manifiesto la falta de velocidad de la retaguardia, Joki, en posible fuera de juego, sacó un centro desde la derecha y Soto, sin dejarla caer, soltó un zapatazo imposible para Jairo.
Juan Carlos Garzón movió el banquillo, dando entrada a Jairo y Andrades, pero la situación no cambió. De hecho, los cañameros no se acercaban a Andrés tropezando, una y otra vez, en la misma piedra. El Peñarroya, por su parte, a la contra, desangraba a los azulinos y sólo Jairo evitaba una goleada más abultada. Especialmente destacada fue una parada a Dani Lanza cuando estaba totalmente solo.
No llegaba el tercer tanto y el Peñarroya, que estaba cómodo, levantó el pie del acelerador, coincidiendo con el epílogo del partido. Eso lo aprovecharon los cañameros, primero, para avisar, con un trallazo de Moreno a la escuadra y, un minuto después, para acortar distancias por medio de una falta excepcionalmente ejecutada por Pastore, que se estrenaba como goleador.
Con opciones en el alargue, a los locales le temblaron las piernas y el San José tuvo el empate en un remate de Barriga, que volvió a dormirse a la hora de disparar y, sobre todo, de Díez, que lanzó por encima del larguero cuando estaba solo ante Andrés.
Al final, una nueva derrota en un mal partido en líneas generales que pone de manifiesto la dependencia de todos sus pilares fundamentales de este equipo.