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1-1: La falta de ambición recorta el botín

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El Rinconada, que acabó con diez muy lastrado por un pésimo Garrido Marín, dejó escapar dos puntos ante el Gines por no ir a matar el partido

El Rinconada sumó un punto en su visita a un Gines que, sin Rufino, se antojaba un equipo muy inferior a los de Andrés Millán. De hecho, fueron los rinconeros, espoleados por un bravo Koné, los que pusieron en aprietos la meta de Carlos, que sustituía al lesionado Castilla.

Pero, a pesar del dominio, el gol no llegaba, y los minutos seguían pasando. El Gines no inquietaba la meta de Antonio y parecía cuestión de tiempo que los blanquiazules perforaran la meta rival. Pero en estas apareció el trencilla, joven e inexperto, Garrido Marín, que, quizás para evitar que el partido se calentara –no había habido ningún mal gesto-, empezó a sacar tarjetas y, en una de éstas, mandó a la ducha a Morilla antes de tiempo tras consultar con su auxiliar. En la jugada, el técnico rinconero, Andrés Millán, también vio la roja –la tercera de la temporada-. El técnico debió pensar que el empate no era mal resultado y retiró a su potencial ofensivo, compuesto por Koné y Nene, dejando a Emi como jugador más adelantado.

No obstante, el canterazo del San José iba a demostrar que está por encima del nivel de su equipo y, en un balón dividido que el portero Carlos salió a buscar a la desesperada, aprovechó para meter la punta de la bota y poner el balón donde el arquero no podía alcanzarla.

La renta parecía suficiente a tenor de las armas que había esgrimido el Gines, pero los rinconeros, en lugar de matar a un rival herido de muerte, le perdonaron la vida marrando varias ocasiones claras y centrándose más en guardar la ropa que en ir decididamente a por la victoria. Para colmo, el árbitro volvió a aparecer y, en un tímido acercamiento local, señalizó penalti a instancias de su auxiliar, para desesperación de las huestes rinconeras, que no entendían cómo se les podía escapar la victoria ante un rival tan inferior. Álvaro engañó a Antonio y puso las tablas en el marcador.

Los de Millán lo intentaron con sus armas de siempre, pero no pudieron volver a desequilibrar la contienda. Reclamaron una expulsión muy clara que no concedió el trencilla y, finalmente, dejaron volar dos puntos que le alejan un poco más de su objetivo de ascender. Aunque todavía tiene todas sus opciones vigentes, cada vez resulta más complicado remontar la desventaja respecto a los que marcan la zona de ascenso.

La próxima semana, ante el Loreto, de nuevo a domicilio, en el inicio de la segunda vuelta, los de Millán no pueden permitirse otro resultado que no sean los tres puntos.

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