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El Rinconada sabe sufrir para amarrar tres puntos vitales de cara a sus opciones de ascenso
Posiblemente, en temporadas anteriores, el Rinconada habría pinchado en una final como la que tenía ante el Albaida. Sin embargo, este año el equipo, sin ser brillante, sufriendo y pidiendo la hora, acabó por llevarse la victoria y recortando tres puntos al líder, así como otros dos al Alcalá del Río, que no pasó del empate ante La Liara en Los Palacios.
Antes del encuentro, la directiva, que atrajo a gente al estadio convidando a menudo en la cantina, tuvo un gran detalle con Rafa Martín, el entrenador de cantera del Tres Calles, aquejado de un infarto cerebral poco antes de Navidad, al que regaló una camiseta como muestra de ánimo y fuerza para salir adelante. El Tres Calles y los chavales a los que entrenaban le acompañaron en tan hermoso gesto de la cúpula blanquiazul.
La escuadra rinconera salió sin Sedeño, indispuesto tras el desayuno, que obligó a Millán a llamar a Ivi a última hora. Al margen de eso, a tenor de las bajas en los blanquiazules, el equipo era el esperado. Independientemente de la alineación, el campo, que era una fiesta, estaba viendo a un equipo que tanteaba a su poderoso adversario cuando, en un error clamoroso en el despeje del meta Juan Carlos, Emi, el de siempre, puso en ventaja al Rinconada, dando una ventaja, a la postre definitiva, a los locales.
Con el marcador a favor, Millán puso en práctica todo el repertorio de experiencia de su plantel, parando continuamente el partido y olvidándose de la pelota. La estrategia surtió efecto porque, a pesar de que los rinconeros no fueron bvrillantes en el primer acto, los aljarafeños, que llevaban 47 goles y no perdían desde la séptima jornada en Pilas, no se acercaron ni una sola vez a la meta de Antonio.
Para éxtasis local, Isco se fue a la calle en el descanso, al mostrarle el trencilla, Iglesias Lorenzo, la segunda amarilla, ya finalizada la primera parte. A pesar de la superioridad, la segunda mitad comenzó como acabó la primera, con fútbol directo, sin complicaciones y sin calidad, aunque pleno de emoción. Tras el primer acercamiento de los visitantes, en el que reclamaron penalti sobre Cotorra, una rápida contra permitió a Colela, que volvía al equipo, poner el segundo en el marcador y dejar una venataja que se antojaba definitiva, máxime con la superioridad numérica de los del Leonardo Ramos.
Pero un error de bulto de Antonio, permitió a Cotorra acortar distancias, a su equipo meterse en el partido, y a los aficionados a sufrir hasta el final aunque, bien mirado, así la victoria sabe mejor. El Albaida se fue a buscar la meta local, pero la tensión vino derivada más de lo corto del marcador que de los propios acercamientos de los de José Manuel Delgado. Al final, tras seis minutos de alargue, el Rinconada sumó una vital victoria que le deja en perfecta disposición para dar el salto a Regional Preferente al final de la presente temporada, algo que tendrá que ratificar en el Príncipe Felipe de Sanlúcar ante el ex equipo del técnico Andrés Millán.