Paqui Cabrera Meirinhos es la propietaria de ‘La casa de los disfraces’, un negocio que empieza a consolidar una importante clientela desde que abrió al público hace ahora cuatro meses
“La Rinconada siempre ha tenido una gran tradición carnavalesca, si bien yo echaba de menos una tienda que estuviese especializada al cien por cien en el sector, así que respiré hondo, empecé a mover papeles y, con el apoyo de mi familia, acabé por montar la franquicia”, comenta Paqui mientras atiende a una joven que acaba de entrar en la tienda para comprar un disfraz.
‘La casa de los disfraces’ abrió sus puertas en el mes de octubre coincidiendo con la campaña de Halloween “y la acogida fue fantástica, mucho mejor de lo que esperábamos”. A partir de ahí, la curiosidad, el boca a boca y la llegada de fechas propicias para la venta como la Navidad y el Carnaval han provocado el despegue de la empresa, ya que “tenemos clientes de todas las edades, no sólo niños, que compran en la tienda y nos transmiten el apoyo a esta iniciativa y su satisfacción por el trato recibido, lo que hace que aumenten las ganas y el entusiasmo de sacar el negocio adelante”, afirma la dueña.
En cuanto a los productos y servicios que ofrece, junto a los disfraces, máscaras, caretas, accesorios o complementos de maquillaje que inundan las estanterías, los clientes también pueden encontrar globos, piñatas, matasuegras, vasos, platos, artículos de broma o golosinas para organizar fiestas de cumpleaños y otras celebraciones.
Además, “coincidiendo con la llegada del Carnaval, ofrecemos un diez por ciento de descuento en disfraces y complementos, un porcentaje que mantenemos durante todo el año para aquellos vecinos que se encuentren en situación de desempleo, pues tenemos la convicción de que los comerciantes debemos de echar una mano, en la medida de nuestras posibilidades, para ayudar a quienes peor lo están pasando”, defiende Paqui.
A lo largo de estos cuatro meses, ‘La casa de los disfraces’ puede presumir de haber colaborado en eventos como la Cabalgata de Reyes, decorar la Sala Van Gogh para su fiesta de fin de año, o vestir a algunas agrupaciones carnavalescas que se presentan a los distintos certámenes de la provincia.
De hecho, “tenemos clientes de toda la Vega del Guadalquivir, Sevilla y su área metropolitana y, gracias a la página web y al poder de las redes sociales, incluso hemos recibido encargos de Málaga, Badajoz o Bilbao”, señala orgullosa la dueña.
Y es que, en vista de la gran aceptación que ha tenido la tienda, Paqui ya se está planteando ampliar su negocio a medio plazo, buscando mayores espacios para poder exponer el género pero manteniendo los valores que se han convertido en la seña de identidad de su empresa: calidad en el producto, atención personalizada al cliente y precios competitivos al alcance de todos.