Conchi lleva 36 años trabajando como profesora de guardería, ahora le ha llegado la hora de jubilarse y dice estar agradecida a todos los que la han acompañado en este tiempo. Los que la conocen afirman que es un ser humano maravilloso
No es fácil ser padre o madre y conciliar la vida laboral y familiar. Está el momento del desprendimiento, ese en el que hay que dejar a los hijos en manos ajenas, al cuidado de otros, ese instante duro en el que todo progenitor se pregunta: ¿estará bien?.
Conchi Flores Barragán lo sabe, lo entiende y eso la hace según todos los que la conocen: la mejor profesora de guardería del mundo. A sus 65 años le quedan pocos meses para jubilarse en la Escuela Infantil Almonazar, centro al que llegó hace 11 años y que a día de hoy "me da mucha pena dejar, por mis compañeras y los niños", explica a este periódico, mientras cuida al mismo tiempo a ocho pequeños revoltosos y juguetones.
Su amor por los niños lo tiene desde siempre, su ilusión era tener muchos hijos, sin embargo el destino sólo quiso que tuviese uno, así que cuando su hijo tuvo edad de estar en la guardería, ella se lanzó y montó la primera guardería de San José, allá por el año 1976. "Tenía mono de niños y siempre digo que éstos también han sido mis hijos".
Por sus manos han pasado varias generaciones, que han crecido y han sido padres e incluso abuelos, todos querían para sus hijos a la señorita Conchi, o Concha o Conchita, como la llaman.
"Los he visto dar sus primeros pasos, cómo le salían los dientes, descubrir el mundo que les rodea, he tenido la suerte de tener la primicia de esos grandes momentos", explica Conchi emocionada.
Y es que como muy bien señala esta mujer de ojos amables y bella sonrisa: "este trabajo es gratificante al máximo, te llena al completo, ves entrar a los niños hechos bolitas y salen hablando y andando. Es un trabajo mágico porque es como magia ver el desarrollo de los niños".
Anécdotas tiene para rellenar un libro, lo que sí destaca es que ha sido muy afortunada porque nunca ha tenido quejas de ningún padre o madre, que siempre han sido amables y respetuosos. "Quiero que los padres y madres sepan que les estoy inmensamente agradecida por todo lo que me han dado". Ellos piensan al contrario, que los que tienen que estar agradecidos son ellos, por su gran trabajo, por ese amor inconmensurable, por cuidar a sus hijos tan bien. De hecho en mayo le hicieron una fiesta sorpresa en el parque Dehesa Boyal, "una fiesta que no me esperaba y en la que no pude dejar de llorar, son maravillosos", lo dice y de nuevo se le llenan los ojos de lágrimas.
Maribel Serrano, directora de la Escuela Infantil Almonazar, lo tiene claro: "Conchi es una de las profesionales más maravillosas, tiene una humanidad increíble, es una persona completa que se merece lo mejor".
Ahora a Conchi le espera una nueva vida tras la jubilación, su familia la necesita, debe ayudar a cuidar de sus tres nietos y por supuesto "quiero estar más tiempo con mi marido, Felipe, porque nos mudamos hace unos años a Espartinas para ayudar a nuestro hijo con los niños y él se jubiló antes, así que ha estado un poco solo y ha llegado el momento de que estemos más tiempo juntos".
Ya tiene pensado estudiar hostelería, porque como era de suponer esta mujer no iba a quedarse sin hacer nada.
"Han sido años maravillosos, con mis compañeras, que son jóvenes y me han impregnado de su juventud, con la directora, Maribel, y con todos los padres, madres, abuelos y por supuesto, mis niños. Son muchas las cosas que tengo que guardar en mi corazón, porque he recibido más de lo que he dado". Y se despide con un pequeñín en brazos que la adora.