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Partido igualado en el ‘Castañita’ que se decidió por la mayor frescura local en el último tercio del partido y que deja a ambos con los mismos puntos en la clasificación
El primer derbi como tal en la historia de la Primera de Veteranos dejó un partido entretenido, con todos los ingredientes que requiere un enfrentamiento de esta enjundia y en el que ambos contendientes se dejaron la piel en el campo para intentar llevarse los puntos.
Antes, ambos equipos habían compartido la Tertulia de Radio Rinconada, donde habían cerrado incluso apuestas al respecto de lo que ocurriera en el encuentro, dentro de un ambiente distendido y de gran deportividad entre los contendientes.
De inicio, la posesión de la pelota se repartió casi por igual, si bien los rinconeros partían con cierta desventaja al sufrir Dámaso algunas molestias, y no contar con portero suplente. Peña, que defendía la meta cañamera también estaba tocado, pero tenía un reserva en el banquillo.
En el primer acercamiento de que dispusieron los locales, Maldonado probó fortuna desde fuera del área. El balón parecía fácil para el arquero, pero bien fuera por exceso de confianza al pensar que iba fuera, por estar deslumbrado por los focos o por sus propias molestias que le impedían estar al cien por cien, no consiguió atrapar la pelota y el primer tanto subió al marcador.
Los rinconeros, frescos aún en ese momento, y enrabietados por el tanto inicial, tomaron el control del partido y pusieron cerco a la meta de Peña. El Pichichi, Dani Camúñez, vio en una de éstas adelantado al portero y le puso un remate inalcanzable, que devolvió las tablas al marcador. Poco duró la igualada porque minutos después, un centro desde la izquierda de los locales, unido a una desaplicación defensiva del Rinconada, permitió a Maldonado rematar solo en el segundo palo y cruzar el esférico donde no podía llegar Dámaso.
Con la mínima ventaja cañamera se llegó al descanso, pero al poco de la reanudación, otra vez Camúñez, el más activo de su equipo en ataque, volvió a empatar, aumentando la emoción y la incertidumbre por el resultado final. Pero a medida que pasaban los minutos, el cansancio iba haciendo acto de presencia y, en ese sentido, los locales, con mayor profundidad de banquillo, jugaban con cierta ventaja. Ocaña puso el 3-2 en un remate inapelable de cabeza tras un centro desde la izquierda y, poco después, exhausto, dejó su sitio en el campo a Nono, que acabó de romper el partido anotando el 4-2 que se hacía demasiado complejo de remontar habidas las circunstancias.
No obstante, el Rinconada seguía poniendo toda la carne en el asador y la Cañamera, a la contra generaba más opciones. El partido se calentó con un par de choques y el trencilla acabó por expulsar a Juanma Barragán y a Sergio Celestino, enfrascados en un rifirrafe. Con ello se esfumaron las opciones que podían quedar a los rinconeros, porque perdieron mucha clarividencia en la medular y, por aquello del menor fondo de armario, notaron más el esfuerzo extra que debían hacer los que se quedaban en el campo.
El joven Carlos puso el 5-2 en el minuto 80 y, aunque ya estaba todo decidido, el pundonor de los visitantes, que nunca perdieron la fe en sus opciones, les permitió recortar distancias por medio de Nané, y tener otra oportunidad de haber podido optar al milagreo en el alargue. Pero quien redondearía el marcador serí Maldonado, para llevarse el balón al firmar su particular hat trick, en un contragolpe en el que resolvió mano a mano ante Dámaso.
Con este resultado ambos equipos se encuentran empatados a puntos en la parte alta de la clasificación, igualados a puntos si bien los cañameros tienen un partido menos en su casillero, pendiente de disputar frente al Bar La Una y Media.