La suerte, el azar, el destino… llámese como se quiera, pero Agustín Bermudo Monrobe le cambió la vida a 138 familias con el 67.482. A sus 29 años, este vecino se considera afortunado con su trabajo y ama la tranquilidad
Dice Agustín Bermudo Monrobe, trabajador de la ONCE, que cuando el 11 de noviembre recogió los cupones puso en una red social: "voy a dar el 11 del 11 de la ONCE". ¿Premonición o puro azar?, ni él mismo lo sabe, sólo tiene la certeza de que ese día trabajó como los otros, con ahínco y tesón, y que por la noche recibió una llamada telefónica en el que le informaban que le había cambiado la vida a 138 familias y que su número, el 67.482, había repartido 16,5 millones de euros entre San José, El Gordillo y Sevilla Este.
"Estoy muy ilusionado porque a las personas que les ha tocado es gente muy necesitada, personas que conozco, algunos incluso con órdenes de desahucios y en estos tiempos que corren es algo mágico, puedo decir que fue uno de los momentos más felices de mi vida", explica Agustín.
En cuanto a la suerte lo tiene claro: "la suerte no es para quien la busca sino para quien la encuentra. Yo sólo hice mi trabajo, no considero que se haya cumplido un sueño, sólo trabajé, vendí y tocó. Siento que se ha reconocido mi trabajo".
Este joven llegó a la ONCE en 2007 y desde entonces nunca había dado un premio de tal calibre. Su trabajo comienza a las ocho de la mañana hasta las seis de la tarde, aunque hay días en los que finaliza su jornada mucho más tarde. No tiene un puesto fijo de venta, así que se desplaza de un lugar a otro vendiendo sus cupones.
"Me considero afortunado porque me relaciono con la gente, mi trabajo no lo cambio por nada porque a mí la calle me da vida, no me imagino sentado en una oficina, no me gusta estar encerrado", afirma Bermudo. Aunque también reconoce que a veces es un trabajo duro, porque "soy un comercial puro y duro, estás en la calle llueva o haga mucho calor y muchas veces me convierto en psicólogo porque la gente necesita desahogarse y contar sus problemas".
Dicen quienes lo conocen que Agustín tiene don de gentes, quizás porque sabe escuchar y se preocupa sinceramente por las personas que lo rodean. Le gusta el deporte y durante mucho tiempo también fue corneta en la banda de Música Santísimo Cristo de la Misericordia, ama la tranquilidad y disfruta tomándose un café con los amigos.
El 11 de noviembre repartió ilusión y el cinco de enero volverá a repartirla de nuevo porque se convertirá en Melchor en la Cabalgata de Reyes Magos, una cabalgata histórica ya que será única en ambos núcleos de población y contará con 12 carrozas.
"Esa experiencia va a ser preciosa, toda mi familia está muy ilusionada, ver las caras radiantes y felices de los niños, de sus familias, rodeado de la gente que conozco. El alcalde, Javier Fernández, me dijo que este era mi año y empiezo a pensar que así es", explica emocionado.
"Seguiré repartiendo ilusión, que a nadie le quepa duda".