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El Rinconada cierra su crisis con una trabajada victoria ante el Ciudad Jardín tras cinco jornadas sin ganar
El Rinconada cerró el bache que le ha hecho no conocer la victoria en las últimas cinco jornadas y alejarse de la zona de cabeza. Los de Andrés Millán lograron un trabajado triunfo en el campo de Los Mares, ante un Ciudad Jardín que nunca le puso las cosas fáciles a los de Millán.
En el minuto 8 se abriría el marcador, después de un saque de banda desde la izquierda de Gallardo que peinó Borja hacia atrás y que, cuando Jairo esperaba el remate, el lateral capitalino Lara, ex del Rinconada, introdujo la pelota en su propia portería poniendo por delante a los blanquiazules, que en este caso jugaban de negro.
El Rinconada rondaba los dominios de un nervioso LeRoy en un campo de dimensiones muy reducidas en el que la estrategia era fundamental para decidir el partido, Millán lo sabía e insistía una y otra vez con saques de banda peinados atrás y balones colgados al área donde se acumulaban muchos hombres que iban bien de cabeza. Sin embargo, aún sin recursos, el Ciudad Jardín buscaba precisamente eso: acumular torres arriba en las jugadas a balón parado y aprovechar algún rechace. Y le salió bien en el 19 cuando, tras una falta, Sergio Hita aprovechó para anotar el 1-1 en un barullo.
Lejos de descomponerse, los rinconeros siguieron con la misma táctica, sabedores de los problemas en defensa de la escuadra local. Sólo dos minutos después del empate, Remesal iba a estrenar su cuenta como goleador rinconero al rematar con la testa un saque de esquina ejecutado por Sedeño desde la izquierda del ataque visitante.
Con 1-2 se lesionó Emi, que tuvo que ser sustituido con un pinchazo en la parte posterior del muslo que, según las primeras exploraciones y a falta de diagnóstico definitivo, podría tratarse de una rotura de fibras que podría alejarle de los terrenos de juego en torno a un mes. Para colmo, cuando todo el mundo esperaba la señalización del descanso, un apagón dejó el campo de Los Mares con poca visibilidad y, en esa jugada, una falta botada por los locales, llegó el tanto del empate, obra de Ricardo, que mandaba a los vestuarios el partido en tablas.
En la segunda parte, los pupilos de Andrés Millán, en la enésima jugada a balón parado, botaron un falta a portería. LeRoy, que había salido horrible de su marco, se rehizo como pudo y tocó el balón de puños dejando la portería batida y el balón suelto en el segundo palo, donde entraba Remesal para anotar el segundo de su cuenta y el tercero del Rinconada. Era el minuto 51 de partido y los de Andrés Millán se volvían a poner por delante.
A partir de ese momento, los locales fueron echándose arriba cada vez con mayor descaro, mientras el Rinconada dejaba escapar opciones de aumentar la renta. Primero en un mano a mano de Jairo, en le que le faltó ambición para definir y acabó perdiendo la pelota, y luego en un remate de Alberto, que cruzó en exceso ante la salida de Leroy.
Pero a medida que se acercaba el final mayor era la insistencia local sobre la meta de Caro, que tuvo que intervenir en dos ocasiones con maestría ante disparos a quemarropa de los jugadores del Ciudad Jardín. El arquero detuvo, en el alargue, un cabezazo ajustado al palo que salvó los tres puntos para los rinconeros, que dejan atrás la mala racha y vuelven con más fuerza que nunca a la lucha por el ascenso.