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“En Sables no existe el dinero, el género o la raza, solo existen las personas, allí todos somos iguales

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Sonia Macías ha sido la única andaluza en ser finisher en la prueba de ultrafondo más dura del mundo, el Marathon des Sables, que se desarrolla en varias etapas en el desierto del Sahara en autosuficiencia. Esta atleta rinconera dice que las pruebas extremas son lo más parecido a su forma de ver la vida

Cuenta Sonia, de 32 años, que el 3 de octubre del año pasado, después de llegar de una prueba de 103 kilómetros en Barbate, se sentó ante el ordenador y vio un vídeo del Marathon des Sables que le hizo sentir algo muy dentro y se dijo: “voy a hacerla, porque lo necesito, porque está en mi mente”.

Para los que no la conozcan han de saber que se trata de la prueba de ultrafondo más dura del planeta. Durante seis días, los participantes deben recorrer 240 kilómetros del desierto del Sáhara marroquí, con etapas de 20 hasta 80 kilómetros. Por si fuera poco, los corredores deben sufrir temperaturas que rozan los 50º y cargar su equipo y comida para toda la prueba. En esta edición han participado 1024 atletas de 50 nacionalidades.

El llegar a esta prueba no fue nada fácil. Fueron meses muy duros para reunir el dinero de la inscripción, contó con amigos y patrocinadores como el Patronato Municipal de Deportes, ITZ, Povedano, Salud Sport Club, Hammer Fitness, Sacularium, Sport Limit, Logomedia y Electricidad Gómez. Meses de preparación con Ángel López, además de una gran lesión que tuvo hasta el final y muchas horas de entrenamiento en completa soledad en este invierno lluvioso.

“Te pasas meses planificando, pensando qué llevar, qué ponerte, qué comida usar, cómo será de duro, porque hay que llevar tu vida a cuestas durante esos días, miedos, silencios… hasta que te despides de tu familia y amigos, y ves en sus caras la sombra de la duda y al final eres tú quien los calmas a ellos”, explica Sonia.

Dicen quienes hacen esta prueba que en Sables hay un antes y un después y así lo corrobora la atleta rinconera: “me fui cargada con una mochila de grandes emociones y regresé con la misma cargada de esperanzas, sueños, amigos y una nueva vida, porque así es Sables en donde lo imposible se vuelve posible”.

Finalmente llegó al desierto con la delegación española, 27 españoles, tan sólo 3 mujeres, de entre ellas Sonia, única andaluza, donde se alojó en un haima con ocho “grandes personas y deportistas, Miquel, Leire, Carlos, David, Jaume, Jaime y Fulvio, que se convirtieron en mi familia”.

“Fueron 8 días rodeados de un paisaje increíble, bajo un sol abrasador, noches de frío, dolores y heridas en el cuerpo provocados por el roce de la mochila y las zapatillas, pero miras a tu alrededor y descubres que el deporte es tan grande, y es que en Sables no existe el dinero, el género o la raza, solo existen las personas, allí todos somos iguales”.

Recuerda vívidamente la primera etapa, el primer día, en que se levantó y se dijo: “hoy me enfrento a mi sueño” y con él llegaron los nervios, no entraba el desayuno, no atinaba a colocarse el dorsal, la mochila que debía llevar todos estos días pesaba 8 kilos y eran demasiados, un dolor repentino en alguna parte del cuerpo… “hasta que te colocas en la línea de salida, besas a tus compañeros, suena de fondo los AC/DC y oyes el disparo de salida, los helicópteros te sobrevuelan, una nube de arena se levanta y allá vamos más de 1000 personas cada una con una motivación, unidas en la lucha contra los elementos”.

Lo peor dice Sonia que fue el calor y el peso de la mochila, “a todo lo demás te acostumbras, comer poco, lavarte con medio litro de agua, hacer tus necesidades donde pilles, dormir en el suelo, porque al final se impone la naturaleza imponente, un cielo estrellado, el silencio ensordecedor y a veces la brisa, que aparece de vez en cuando para recordar que tu próxima estación es la esperanza”.

Tras seis etapas, Sonia llegó a meta y consiguió ser finisher, quedando la 44 en la categoría femenina. “Dediqué mi entrada a todos aquellos que hicieron posible mi sueño, sobre todo a mi familia”.

Su reto deportivo más cercano es realizar 6 vueltas (150 km) en las 24 horas Solidaria Non Stop Las Breñas, después seguirá con los raids y para el 2014 la espera el desierto de Atacama. Para ello cuenta con la ayuda de su nuevo entrenador José Ramón Carrande.

“Siento que el ultrafondo es lo más parecido a mi modo de ver la vida, horas y horas de lucha interna, de instantes inolvidables, caminos escarpados, pero en todo ese proceso sabes que el final será grande, porque lo soñastes y porque después de luchar contra todo estás ahí, sólo un paso más y habrás llegado a la cumbre”.

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