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1-1: Meritorio empate que sabe a poco

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El San José juega de tú a tú a uno de los favoritos en un partido serio que tuvo ganado hasta el 91 y que pudo perder al final

El San José se estrenó en División de Honor con un meritorio empate en Chapín ante un Xerez Deportivo que se presentaba ante sus aficionados con la vitola de favorito, no sólo en el choque ante los cañameros, sino en el global de la temporada.

Con algunas bajas, el conjunto de Dioni Arroyo salió al feudo xerecista con las ideas muy claras, juntando sus líneas, acotando los espacios y trabajando con solidaridad entre todas sus líneas para no conceder nada a los de Dani Pendín. El control de la pelota en los primeros compases correspondía a los locales, pero en una contra bien llevada por Mimi, éste dejó a Plusco en el mano a mano ante Iván Ares. El arquero repelió el lanzamiento pero su rechace le llegó a Mario, que anotó su primer tanto con la elástica azulina y dejó su nombre en la historia del club como autor de la primera diana en la nueva categoría.

El Xerez, espoleado por sus seguidores, se fue en busca de la meta de Linares, que mostró sus reflejos en alguna ocasión y su velocidad a la hora de salir y despejar con los puños. Los cañameros pudieron ampliar la renta, primero por medio de Diego y luego de Varona, que no acertaron a dirigir el balón entre los tres palos.

En la segunda parte, el preparador local tiró de banquillo en busca de darle la vuelta al marcador, aunque el San José, al contrario de lo que pudiera parecer a tenor del marcador y la entidad del rival, salió a presionar a los gaditanos arriba y supo romper su ímpetu, fabricando algunas ocasiones de mérito como un pase de la muerte a Campos que envió a córner en última instancia Adri.

El San José maniataba la creación xerecista y, cuando Biri, por la derecha, ganaba la partida a Mimi y lograba centrar al área, aparecía un inspirado Linares que mantenía la victoria en el casillero azulino. Pero la lesión de Nino, que tuvo que ser sustituido hizo perder firmeza a los de Dioni Arroyo y los blanquiazules –que, en este caso, no eran los nuestros- empezaron a dar excesivo trabajo a Linares. Hubo un gol anulado a los locales por fuera de juego pero, en el 91, cuando se saboreaba la gesta, Guille aprovechó una falta lateral para, después de un primer rechace del arquero, subir las tablas al marcador, dejando un jarro de agua fría en la parroquia cañamera que se veía con un triunfo de enjundia en el bolsillo. Y pudo ser peor, porque en el 95, Tamayo marcó el segundo para los de Pendín. El línea echó a correr al centro del campo dando el tanto, pero el árbitro le rectificó al entender que el futbolista había marcado con la mano.

Al final, justo reparto de puntos que tras la conclusión supo a poco por el desarrollo del choque, pero que un día después se valora más por la categoría del rival. Queda mucha Liga y mucho trabajo por delante, pero el inicio es esperanzador.

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