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Los cuatro estudiantes coincidían en afirmar que la experiencia les ha cambiado la percepción tanto del mundo de las drogas y de cuanto las rodea como de la población reclusa
Se lo recomendaríamos a todos los
chicos y chicas. Así de contundentes se mostraron Antonio, Carolina, Sergio y
Ayelén después de vivir la experiencia de participar en un programa que se
desarrolla en el centro penitenciario de Huelva. Al frente de este programa de
la Unidad Terapéutica Educativa están Manuel Moreno y Francisco Perea que
también estuvieron en el programa contando en qué consiste el programa así como
la delegada de Juventud Mercedes Bueno y el orientador del centro. Esta jornada
de convivencia con los internos forma parte del nuevo giro del programa de
Ciudadanía y Convivencia Escolar según explicó la delegada y concretamente dentro
de la línea de prevención.
En su visita, los estudiantes del
Ulloa pudieron escuchar el testimonio de los internos y conocieron de primera
mano las consecuencias de caer en el mundo de las adicciones. Pusieron rostros
y nombres a situaciones reales de
personas que si bien cometieron algún error a lo largo de su vida derivado del
consumo de sustancias adictivas, merecen una segunda oportunidad. Los internos
por su parte, según los responsables del programa, están encantados de recibir
a grupos de escolares y darles testimonio de los peligros que hay tras el
inicio en el consumo de drogas tanto ilegales como las consideradas legales
muchas veces iniciado con la misma edad de los estudiantes a los que se
dirigen.
Los cuatro estudiantes coincidían en afirmar que la experiencia les ha cambiado la percepción tanto del mundo de las drogas y de cuanto las rodea como de la población reclusa “un billete de 10 euros arrugado y sucio sigue teniendo el mismo valor. Un hombre o una mujer por muchos errores que haya cometido derivados del consumo y por mucho tiempo que hayan estado en la cárcel, sigue teniendo el mismo valor como persona.”