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El Rinconada remonta al Espartinas, se convierte en su primer verdugo en el campo de Tablantes y aprovecha el pinchazo del Pilas para asaltar el liderato
El Rinconada es el nuevo líder
del grupo I de Segunda andaluza. Y lo alcanzó a lo grande, con una victoria de
las que crean afición en el Municipal Tablantes, donde no había ganado nadie
esta temporada y donde los de David Sánchez lo hicieron en el último minuto,
aprovechando el pinchazo del Pilas en San Juan para auparse a lo más alto de la
clasificación.
El partido no fue fácil. El
Espartinas es uno de los que aspira a meterse en la pelea por los dos primeros
puestos y en su estadio había sido infranqueable hasta la fecha. Además, para
colmo, no estaba Molina y en los primeros minutos, una desaplicación defensiva
blanquiazul acabó en penalti que Andoni transformó, poniendo en desventaja a
los del Nuevo Ramos Yerga.
Durante la primera parte, los
rinconeros no fueron capaces de encontrar la meta local, aunque sí daba
muestras de solidez, de tener veneno, de ser capaz en cualquier momento de
equilibrar la contienda. Los de Marco Fernández Conde lo sabían y por ello
trataban de guardar la ropa, acusando además el bajón de algunos de sus
jugadores más importantes, como el propio Andoni o el veteranísimo lateral
zurdo David de Dios. No desesperó en ningún momento el cuadro visitante,
sabedor de que su oportunidad llegaría, con la moral a tope y la confianza en
su fútbol intacta. Y llegó, en el minuto 57, tras una gran jugada de Joserra
que culminó Luis Benito, que suma su segunda diana de la temporada tras el
conseguido en Albaida y empieza a sumar a la causa del ascenso.
Cuando no se puede ganar, el
empate no es mal resultado y, entre que el Rinconada expuso menos con las
tablas y que el Espartinas tampoco quería arriesgar, el partido pareció quedar
condenado al empate. Pero una ley no escrita que siempre se cumple en el fútbol
es que los equipos que acaban subiendo, a lo largo de la temporada, tienen esa
pizca de suerte en los momentos decisivos y el Rinconada la tuvo en Tablantes.
En el minuto 94, en un balón al área, Adrián, el del equipo local, no acertó a
despejar y se metió un gol en propia puerta, desatando la euforia del cuadro
rinconero que asaltaba uno de los campos más difíciles de la Segunda Andaluza
instantes antes del que el colegiado indicara el final del choque.
Precisamente, Suárez Márquez, el colegiado de la contienda, fue el protagonista involuntario de la contienda al lesionarse y tener que acabar el duelo renqueante. Eso sí, en cuanto al juego, pasó desapercibido, que es lo mejor que se puede decir de un árbitro.