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El Rinconada cae ante el Pedrera en un encuentro marcado por el la desaplicación defensiva que condenó a los de David Sánchez, pobres en ataque
La Unión Deportiva Rinconada no hizo acto de presencia en el Municipal de
Pedrera. La falta de gol empieza a convertirse en un problema serio, algo que
deja con un quebradero de cabeza a David Sánchez, que ve como su jugador
insignia de la pasada temporada, David Cuevas, ha comenzado la temporada con
más sombras que luces, y que no termina de encontrarse cómodo en el terreno de
juego. Y es que el Rinconada monta un circo y le crecen los enanos. Si que tu
jugador más desequilibrante de la temporada pasada esté desaparecido es motivo
más que suficiente para la preocupación, habría que sumar en Pedrera la
expulsión de Moi con veinte minutos por delante de juego y la lesión de Rafa
Villanueva, a las primeras de cambio. Todo le salió mal al equipo blanquiazul
que no consiguió encontrarse en la localidad de la Sierra Sur sevillana.
Sin embargo, el inicio de juego no fue tan preocupante como lo sería el
devenir del partido. Los rinconeros querían tener la pelota, aunque se
encontraron con un Pedrera que, a pesar de no haberse estrenado en el casillero
de puntos de la categoría, desplegaba un juego asociativo y superior al
mostrado por el Rinconada a medida que avanzaba el juego. A pesar de ello, en
la primera parte, el equipo del Leonardo Ramos gozó de sendas oportunidades que
no acabaron con premio, quizá por el desacierto, o quizá también por la 'manía'
que ha cogido esta temporada la entidad, que se empeña en querer sortear
demasiados balones una vez sobrepasados tres cuartos de campo. Como si Joserra,
Barri, Charro o Pando no fueran suficientes jugadores para tener la pelota al
suelo y crear desde la medular. El Rinconada peca de torpeza en el último pase,
una señal de identidad la pasada temporada y un factor que no ha sabido
aprovechar el cuadro blanquiazul en este primer tramo liguero.
En la segunda mitad, el cuadro local comenzaba a amenazar tímidamente la
portería defendida por Checa. Los locales trabajaban poco a poco un partido
que, antes de la expulsión de Moi, por falta y luego protesta, se les ponía de
cara tras el gol de Moro de penalti, que hacía justicia ante la hegemonía local
mostrada en el campo.
La reacción rinconera se esperó, pero nunca llegó. Los visitantes se
mostraron nerviosos, imprecisos y poco acertados en la triangulación a la hora
de formar el ataque. Son innumerables las ocasiones que los de David Sánchez
desperdician por una mala decisión una vez sobrepasados los tres cuartos de
campo. La dificultad de jugar con diez futbolistas los veinte minutos restantes
hizo que el Rinconada fuera un completo despropósito en defensa, algo que
provocó que el Pedrera encontrarse en múltiples ocasiones numerosos espacios a
la hora de atacar, y es que, de no ser por Checa, la tragedia pudo ser peor.
Pero el verdadero esperpento llegó en el segundo gol del Pedrera. Tras una
de las múltiples rupturas en la línea defensiva del cuadro visitante, Isco
cazaba un rechace dentro del área que ninguno de los defensores rinconeros
lograba despejar. Hizo gala de su inmensa calidad y, tras driblar en el área, consiguió
un tanto que sólo consiguen algunos elegidos.
Quizá lo mejor del partido fue la autocrítica que realizó el míster, David
Sánchez, al final del partido. El técnico rinconero asumía su parte de culpa y
reconocía que el equipo no estuvo a la altura en Pedrera. Al meno,s parece que
el Rinconada tiene claro cuál es su rumbo aunque aún no lo haya encontrado en
esta Primera Andaluza. Momento de reflexionar y de pensar que, por si a alguien
le quedaba dudas, esta es la categoría más exigente del fútbol provincial.
El mejor en defensa: Nadie
El mejor en ataque: Nadie
Un día para olvidar: Fran Sánchez. El centrocampista sigue sin cuajar en las filas del Rinconada aunque David Sánchez le dé toda la confianza del mundo. Impreciso, desacertado y poco aporte en ataque y defensa.
Iván Salgado