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El San José cae goleado ante el San Roque en un bochornoso partido en el que los hombres de Maldonado siempre estuvieron a merced de su rival
Dolorosa derrota la infringida
por el San Roque al San José en un partido marcada por la clara superioridad de
los del Campo de Gibraltar en todos los lances del juego. Un equipo, el
cañamero, superado en todas sus líneas, anodino e incapaz de reaccionar, ante
un rival que penalizó a la perfección los groseros errores azulinos en lo que
es, sin duda, el peor partido de la temporada.
Ya de inicio, voces autorizadas
dentro de la directiva del club se quejaban de la convocatoria de Fernando como
único portero. La baja de Sebas, lesionado, y Álex, por motivos laborales,
hacía que sólo Fernando, que se estrenó por accidente en Espiel, ocupara la convocatoria.
“No me lo explico teniendo un juvenil y un equipo filial”, decía un peso pesado
de los rectores azulinos. Afortunadamente, Fernando puso acabar el partido y
poco se le puede achacar en el resultado, al menos, no más que el resto de sus
compañeros.
También, Maldonado movió la
defensa, la línea que mejor había funcionado hasta ahora, dando entrada a Pablo
en la derecha, moviendo a Ismael al centro de la zaga y desplazando a Jaime
Otón, el baluarte atrás, al flanco zurdo. La apuesta salió rana, por el San
José fue un coladero en defensa.
Tampoco ayudó al equipo cañamero
el cambio de escenario al Anexo, por la tradicional resiembra del césped del
Felipe del Valle. Un equipo acostumbrado a correr -y eso que no estaba Álvaro
Lora, que tuvo un accidente de tráfico tras el choque ante el Ciudad Jardín del
que, afortunadamente, se recupera sin consecuencias graves-, sufre en espacios
más reducidos y los azulinos lo dejaron claro en su partido frente al San
Roque.
En el inicio el juego se vio
equilibrado, aunque las ocasiones se fueron decantando para los gaditanos.
Chupi remató fuera tras un desajuste defensivo en lo que fue la antesala del
primer gol, obra del mismo jugador que, otra vez, aprovechó una desaplicación
de la zaga.
El San José tiró de orgullo, pero
sin espacios Lobo brilla menos y los que tienen que desatascar en esos momentos,
léase Guti y Jurado, no aparecían. El San Roque tiraba de experiencia y, en el
35, hacía el segundo gol, obra de Ayala, que remataba en el segundo palo sin
oposición un centro raso que se paseó por toda el área chica azulina sin que
portero ni defensa lo despejaran. De ahí al final del primer acto, el San José
fue un quiero y no puedo ante un equipo bien plantado que hacía un fútbol fácil
para no complicarse.
En la segunda mitad, Maldonado
dio entrada a Ennoury y Kisko, para atacar con todo lo que tenía en el
banquillo. Cambió el 4-3-3 y el partido se terminó de romper, porque ninguno de
los tres del centro del campo dieron la talla. Ello, unido a que la defensa
seguía haciendo aguas, propició el tercer tanto, desde fuera del área, de Borja
Maderal. Para entonces, el cuadro cañamero había bajado los brazos, deambulaba
por el campo y estaba a merced de su oponente.
El cuarto gol llegó de penalti.
Un penalti muy protestado, pero que el malagueño Jiménez Hidalgo decretó. La
diferencia era tan grande que a los cañameros ni siquiera les valía la excusa
del colegiado. Juan Carlos anotó la pena máxima y puso el sonrojante 0-4 en el
marcador. Quedaban por entonces 25 largos minutos y parecía que, si los
campogibraltareños se aplicaban, al San José podía caerle un saco. Pero los de
Andrés David Gutiérrez empezaron a sestear al ver la victoria en el bolsillo.
Tanto que el técnico se lo recriminó varias veces a su plantilla desde la banda
y tanto que el San José acortó distancias por medio de Pedro Varona, que remató
desde fuera del área y, tras tocar en un defensa, despistó al arquero visitante.
Poco más que añadir. El San José
estaba loco porque el árbitro pitara el final y el San Roque pensaba en el
largo camino de vuelta, endulzado, eso sí, por una victoria contundente que le
reafirma en el segundo puesto de la tabla y deja al San José más en descenso
que la semana anterior.
Antes del final, hubo tiempo para
el quinto tanto visitante, en una contra, obra de Gallardo, para redondear la
manita y acabar de retratar a un San José en el que se avecinan tormentas
durante esta semana.
Maldonado tiene mucho trabajo por delante. Porque no sólo falló la suerte, el acierto o la pegada, sino también la actitud. Y eso hace la situación mucho más preocupante.