El pintor local expone en Morón de la Frontera una obra en la que predominan los blancos y negros, como “demostración de que el mundo cabe entre dos colores que algunos definen como la negación del color”
El pintor rinconero Sergio Romero
Linares ha montado una exposición que permanecerá abierta desde el 20 de
noviembre hasta el 20 de diciembre en el Espacio Santa Clara, en Morón de la
Frontera, y que podrá visitarse -si las restricciones de movilidad lo permiten-,
de lunes a viernes de 9:00 a 14:00 horas, y de 15:30 a 18:00 horas. Los sábados,
de 10:00 a 14:00 horas.
Bajo el título ‘Cuerpo, caballo,
figura’, Romero Linares expone al mundo una obra con el equino como
protagonista “tan noble o más que sus antiguos dueños y señores, caballos que
se estilizan, que posan en perfecta posición de firme o que galopan con el
ritmo pausado del que sabe captado por unos pinceles. No es aventurado decir
que los caballos de Sergio Romero asumen la prestancia de los antiguos retratos”,
como escribe Manuel Jesús Roldán. “Es la captación de una sicología, aunque sea
la de un animal. Un animal, no se olvide, revestido de la mayor nobleza”.
Dentro de la exposición, cobran
especial relevancia los blancos y negros, esenciales y trascendentes
independientemente de modas, añejos y vanguardistas a partes iguales, como
descripción pictórica de inventarios de siglos pasados, de simbologías
diferentes, de los extremos, pero también de la perspectiva desde la que se
miran evocando los mismo y lo opuesto a la vez. Una “demostración de que el
mundo cabe entre dos colores que algunos definen como la negación del color”.
El paisaje, la mirada, la piel,
las monocromías… todo ello se funde en el leivmotiv de una obra que ejemplifica
a la perfección aquel dicho de “una imagen vale más que mil palabras”, porque
lo que evocan sus cuadros trasciende de una explicación racional para
instalarse en los sentimientos y generar emoción desde las vísceras.
Sergio Romero Linares, a pesar de su juventud, sigue acumulando experiencia, tanto a nivel de exposiciones como en la acumulación de premios y reconocimientos. Algunas de sus obras decoran edificios y espacios públicos en La Rinconada, porque él sí es profeta en su tierra, pero tiene un presente y un futuro cuyo límite no se alcanza a divisar en el horizonte. De La Rinconada para el mundo, con parada en Morón de la Frontera, Sergio Romero Linares.