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El San José deja escapar un partido que tenía ganado al descanso y pasa en sólo 45 minutos de dar un paso de gigante para meterse en el Play Off de ascenso a Tercera, a complicarse en exceso el acceso a la misma
Permítanme echar mano de un
refrán para aplicarlo al partido del San José frente al Alcalá: “Quiéreme
cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite”. Sería fácil hacer
sangre en los pupilos de ‘Che’ después de la hecatombe vivía en el Ciudad de
Alcalá, pero quizás sería injusto, máxime cuando casi sin tiempo para asimilar
qué es lo que ocurrió, llega al Felipe del Valle la Peña Rociera, frente a la
que los azulinos tienen que intentar agarrarse al último tren a la fase de
ascenso.
Obviamente, hay cosas que
mejorar, errores que no debieron cometerse, pero será tarea del entrenador
aprovechar el margen que el calendario ofrece para enmendar la situación y,
desde fuera, tocará remar en una misma dirección, haciendo grupo, cambiando los
reproches por aliento y sumando para generar las sinergias necesarias para
revertir la situación, dejando el análisis más crítico para una vez finalice la
temporada.
Cebe decir que nadie pensaba que
fuera fácil sacar los tres puntos del Ciudad de Alcalá, el feudo de un
histórico que, eso sí, no vive su mejor momento. Sin embargo, lo que se
antojaba una empresa compleja, a priori, se vio hecho al término de la primera
mitad. Y es que Edu Brenes, en el primer balón que tocó, puso en ventaja a los cañameros.
Poco después, en el segundo acercamiento azulino a la meta local, Edu volvió a
marcarse una genialidad, pero, en este caso, en lugar de marcar, le dio el
balón a Sergio que fusiló el 0-2. Increíble pero cierto. La capacidad definitoria
del San José sorprendía respecto a lo visto en toda la temporada. Y la sorpresa
crecía, cuando Selu, antes de la media hora de juego, ponía el 0-3. Luego el
Alcalá recortó distancias, pero, Fernando, poco después, hacía el 1-4, con el
que se llegaba al descanso.
Aunque, como se suele decir, y me
pongo pesado con el refranero, hasta el rabo todo es toro. Puede que los
azulinos pecaran en la segunda parte de exceso de confianza, puede que el gol
de Walter y el de Said, que ponían el 3-4 hicieran temblar las piernas de los
de ‘Che’, que luego no fueron capaces de parar a Joel, quien hizo un
hat trick y obró el milagro panadero,
que conllevaba la debacle cañamera. En todo esto, que contamos desde la óptica
del San José, también habría que reconocer, aplaudir y poner en valor el mérito
del cuadro local, que nunca perdió la fe en la remontada a pesar de lo
complicado del partido y de lo imposible que parecía al descanso.
Es muy fácil pasar del cielo al
infierno, de héroe a villano en sólo 45 minutos, y viceversa, porque también
tiene experiencia el San José en la situación contraria, y reciente, de hace
tan solo una semana frente al Guadalcacín, cuando fueron los del Felipe del Valle
los que le dieron la vuelta a un 0-2 adverso para acabar llevándose la
contienda (3-2). En este caso salió cruz, y tocó ser el malo de la película,
pero, seguramente, ni antes fueran tan buenos, ni ahora sean tan malos.
Eso sí, en lo estrictamente
matemático, haber sumado de tres, con dos partidos en casa a continuación,
hubiese sido un paso de gigante para optar al ascenso. Sin embargo, la derrota
hace salir al San José de los cuatro puestos de privilegio y, aunque sigue
dependiendo de sí mismo, ya no está tan claro el panorama, máxime cuando el
próximo partido llegará una Rociera que también se está jugando las ‘papas’ y
que huele la sangre de los cañameros, a los que el margen de error se ha
reducido a su máxima expresión.
Pero este equipo ha demostrado que, cuando le vienen peor dadas, es capaz de, cual Ave Fénix, renacer de sus cenizas. A eso nos agarramos los aficionados, a que los de ‘Che’ sean capaces de taparnos la boca, de callar las críticas y darnos una alegría. En realidad, si analizamos los últimos años, nunca ha estado tan cerca como esta temporada. Agarrémonos a eso.