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El San José no puede pasar del empate ante el Ciudad Jardín, lo que le hace no depender de sí mismo antes de visitar a un Isla Cristina que también se juega la vida en la última jornada
El San José sabía antes de que el
balón echara a rodar en el Felipe del Valle en la penúltima jornada ante el
Ciudad Jardín que, aunque sacara los tres puntos, muy posiblemente, tendría que
ganar en Isla Cristina para asegurar la permanencia, dada la igualdad de los
contendientes y los partidos, a priori sencillos, que tenían sus rivales. En
este caso, la lógica, para desgracias cañamera, sí se cumplió al completo,
salvo en el caso del cuadro azulino.
El Alcalá venció por la mínima al
Écija, el Algabeño goleó al Aroche y el Torreblanca venció al Isla Cristina.
Los cañameros tenían ante sí la posibilidad de depender de sí mismos en el
último partido, pero el empate ante los cordobeses, que materializaron el
descenso tras el partido, obliga al San José a ganar en la localidad onubense -a
un rival que tampoco depende de sí mismo para salvarse y que jugará espoleado
por su gente- y a que no lo haga o el Algabeño, que acaba la competición en la
Ciudad Deportiva Decano del Fútbol Español ante un Atlético Onubense ya salvado
y, por tanto, sin nada en juego; o el Alcalá, que finaliza en el campo de
Poniente, precisamente ante el Ciudad Jardín, ya matemáticamente descendido.
El duelo ante los cordobeses tuvo
de todo. Quizás sea un buen resumen de toda la temporada del San José y resuma,
en 90 minutos, los problemas cañameros para encontrarse en la situación en la
que están a falta de una jornada.
Los de José González ‘Che’
empezaron atacando, mientras los visitantes esperaban agazapados atrás. En el
13, tras un par de ocasiones no muy claras, Mimi anotó el 1-0, tras un balón
servido por Dani desde la izquierda y tras regatear a dos contrarios y
acomodarse la pelota a su pierna buena. Con ventaja en el marcador, los
azulinos gozaron de innumerables ocasiones, algunas de ellas clarísimas, pero,
unas veces por errores propios, otras por aciertos visitantes y otras por
decisiones arbitrales, el caso es que el segundo gol, que hubiera encarrilado
el partido para la segunda parte, no llegó. Edu Brenes tuvo un remate a
bocajarro que sacó un defensa bajo palos, tras una gran internada de Fernando,
que también se marchó de sus defensores varias veces y no acertó a rematar
entre los tres palos. Y luego, un córner que botó Emilio y que se coló en la
portería tras un error del meta Canales, pero que el onubense Vela Calderón, no
dio por válido.
Tras el descanso, el San José lo
siguió intentando, con ocasiones no tan claras, pero sin que los cordobeses
aparecieran por el partido. Hasta el minuto 60, en el que un balón manso, fácil
para el portero cañamero, se convirtió en el gol del empate. Álex no blocó
bien, se embolicó y la pelota se acabó colando en la meta local. Otro error
grosero, como tantos otros a lo largo de la campaña, que han desangrado en
puntos al San José.
Con el empate, los cañameros
vieron como les temblaban las piernas, como la necesidad imperiosa de buscar el
segundo gol les hacía caer continuamente en la precipitación. Como los cambios
no ayudaron en absoluto… aún así, Fernando, primero, y Selu, después, tuvieron
dos ocasiones clarísimas para haber logrado el tanto, pero Canales emergió para
evitar que los tres puntos se quedaran en el Felipe del Valle.
Al final, reparto de puntos,
conato de tangana y quejas airadas de los azulinos por el gol al que el árbitro
no dio validez. Quizás, ante eso, el mejor resumen era el que hacía Juan -que
jugó de lateral derecho, pero tuvo que retirarse lesionado mediada la primera
mitad- camino de la bocana de vestuarios…”si hubiéramos marcado tres goles no
nos acordaríamos del fallo del árbitro”.
Con todo, los azulinos no dependen de sí mismos para la última jornada. De momento, tienen que ganar, lo que ya se antoja una proeza heroica pero, aunque lo consigan, tendrán que esperar a ver lo que ocurre en otros campos para obrar el milagro completo.