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3-2: El partido se le hizo corto

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El Rinconada pierde ante el Ventippo en un duelo en el que recortó en el tramo final, pero le faltó tiempo para poder rascar algún punto de Casariche

El Rinconada perdió ante el Ventippo, lo que hace que sólo sume un punto en los tres últimos partidos y convierte en capital el duelo del próximo fin de semana en Utrera de cara a sus aspiraciones para estar en los Play Offs de ascenso.

El equipo de Nando de la Rosa iba convencido de sus opciones, a pesar de la entidad del rival y de la presión que iba a ejercer el Campo Deportivo Sergio Carnerero Gil, y salió sin complejos en busca del rival. Eso sí, entre lo reducido del campo y lo bien que unían las líneas los locales, los blanquiazules basaron su estrategia en buscar balones a la espalda de la defensa y, en esas lides, los centrales de talla y experimentados que defendían la elástica local lo tuvieron fácil, hasta el punto que no hubo ningún tiro a puerta por parte del Rinconada. No es que usara otros argumentos el equipo de Pedro Murciano, que igualmente trataba de superar la línea de presión rinconera para sorprender a Jairo, pero sin conseguirlo en ningún momento.

La igualdad fue máxima en la primera parte, pero se desequilibró en una jugada desafortunada para los visitantes, lo que les hizo llegar a la caseta por detrás en el marcador. Era el minuto 31 cuando un balón dividido acabó con Gata, que había sido el apagafuegos rinconero en varias ocasiones precedentes, tendido en el suelo doliéndose de un golpe. La jugada continuó y el balón llegó a Bubu, que metió en el área chica a Enrique que, de despaldas a la meta, logró girarse para darle en bandeja el gol a Germán, que fusiló a bocajarro a Jairo, que nada pudo hacer para evitar el tanto del Ventippo.

Desde ahí al final de la primera parte hubo poco reseñable. Sin tiros a puerta y con Gata en funciones de mariscal del área, ganándole la partida a Bubu y a Germán.

En la segunda mitad, Nando introdujo a Abel Pando y retiró a Kisko, ausente toda la primera parte, posiblemente para bajar los balones largos y crear situaciones de ventaja a Rupe y Sofian, pero la idea del míster rinconero no dio resultado. De hecho, en los primeros minutos de la reanudación fue cuando más apuros le creó el Ventippo. Jairo tuvo que aparecer para salvar dos goles cantados y, en el 53, en un amago de contra de Rupe en la que acabó cediendo atrás, Gata, el mejor hasta entonces, perdió un balón mortal de necesidad ante Bubu que, con maestría, eludió también la salida de Jairo y avanzó hacia la línea de fondo para empujar sin oposición el balón a la red. Era el 2-0 y, visto lo visto hasta entonces, con los pocos espacios existentes, se antojaba muy difícil remontar la contienda. Charro y Mimi entraron el campo, pero, para colmo, en el 68, un balón a la espalda de Marrufo lo controló Enrique -los rinconeros reclamaron un posible fuera de juego- que avanzó con la pelota hasta plantarse delante de Jairo y batirle de tiro cruzado. Se rondaba el minuto 70, el marcador era claro y el Rinconada no había tirado a puerta.

Pudo llegar el cuarto, pero Jairo, en dos ocasiones, volvió a impedir que la herida rinconera se hiciera más sangrante. Nando dio entrada a Junior e hizo retornar a Kisko al rectángulo de juego, aunque se antojaba que, cualquier opción visitante pasaba más por un milagro que por otra cosa.

Sin embargo, los dos recién entrados fabricaron el gol del Rinconada. Junior se sacó un pase magistral con el exterior el pie y Kisko, que había ganado, esta vez sí, la espalda a la defensa, controló, se perfiló ante la carga de Adrián y, de tiro cruzado, batió a Pipote. Era el primer tiro a puerta rinconero y el balón acababa en gol. El delantero cogió rápido la pelota para llevarla al centro del campo y que se perdiera el menor tiempo posible. El juego se reanudó con el Rinconada buscando el segundo tanto, que le devolviera al partido. Y éste llegó en el 88, con un balón colgado al área que, tras un rechace, le cayó a Kisko, que lo metió en la jaula, sumando su doblete particular y dejando a los de Nando de la Rosa dos minutos más el alargue para obrar el milagro. Era el segundo disparo a puerta del Rinconada en el partido, que tenía una efectividad del cien por cien.

Las gradas, que andaban de celebración, empezaron a apretar de lo lindo, porque a los de Pedro Murciano le temblaban las piernas, los blanquiazules olían sangre e iban a degüello, esperando que Borrero Vázquez ofreciera un añadido prolongado que, finalmente, no fue así, descontando poco más de tres minutos, que se perdieron sin que se jugara, pues, cual si hubieran llegado francotiradores al campo, los jugadores del Ventippo empezaron a caerse como moscas para arañar todo lo arañable al crono… y el árbitro cedió a la presión ambiental y no alargó lo que debiera.

No obstante, en el último suspiro, con el Rinconada volcado el balón le cayó a Mimi, que pudo recortar y sacó un disparo que, muy centrado y sin mucha potencia, fue atajado pen dos tiempos por Pipote, en lo que fue la última jugada del partido, que dejó a los de Nando con la miel en los labios.

En este resultado, el Villafranco es el líder con 52 puntos, que lo tiene hecho salvo hecatombe, por 49 del Ventippo, al que le queda jugar con San Pablo Pino Montano y Mosqueo, - el Sergio Carnerero Gil celebró el triunfo como si el pase estuviera hecho, con bengalas y fiesta de los jugadores en el césped-, mientras por detrás, con billete están el Rinconada (49), que tendrá que jugar en Utrera y recibir al Mairena, y el propio Mairena (48) -que ganó al San Pablo Pino Montano y empató con el Mosqueo-, que tendrá que recibir al San José, además de ir al Ramos Yerga. Por detrás, con 47 y dependiendo de sí mismos, aparecen el San José, que tendrá que ir al Nuevo San Bartolomé y acabará en casa frente al Morón de ‘Che’, el propio Morón, que recibirá al Mosqueo y acabará en el Felipe del Valle.

Eso hace que el duelo en el San Juan Bosco que vivirán los de Nando de la Rosa en la próxima jornada se convierta en decisivo, ya que una victoria le daría el ansiado billete al último asalto de la competición, pero una derrota lo dejaría todo por resolver en la última jornada. Sea como fuere, las dos jornadas que restan, se antojan plenas de emoción y no aptas para cardíacos. 

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