SAC
Servicio de Atención a la Ciudadanía

Noticias

Ángela Banzas: “La felicidad viene de la imaginación, porque es la facultad del alma para proyectar nuestros ideales”

Cultura y patrimonio |

La escritora presentó en la Hacienda Santa Cruz ‘Cuando el viento hable’, novela con la que quedó finalista en la edición de 2025 del Premio Planeta

Esperanza es la palabra que cierra la novela finalista del Premio Planeta en su última edición, la de 2025. Una actitud más que un sentimiento para Ángela Banzas, autora de ‘Cuando el viento hable’. Una novela de esperanza en la que este sentimiento vital “no es lo último”, sino lo primero en la vida, muy necesitada de recuperarla en “un tiempo en el que todo tipo de creencias y valores se han ido desdibujando”. Pero antes de concluir con esta reflexión, la autora recorrió con el periodista Cristóbal Cervantes una historia con mucho contenido personal, de dureza y dolor, de secretos y silencios, pero también de amor y, reiterativamente, de mucha esperanza.

Visitó este jueves la escritora gallega Estación de las Letras en una parada en la Hacienda Santa Cruz con pasajeros tanto de los clubes de lectura locales como los asiduos a este viaje que hace de La Rinconada una ciudad libro. Un encuentro esperado por los lectores, así como por el entrevistador, deseoso de poder hacerle al fin esa entrevista que, cuando la conoció en la gala del Planeta, vislumbró que Banzas tenía.

En un formato cercano, de quien sabe por dónde transitar para que en este caso la entrevistada salga de esa “crisálida” – a la que ella misma aludió –, Banzas tomó de la mano del lector para internarse en los entresijos de la historia que este libro recoge, regalando momentos, frases y confesiones que han conseguido sin duda enriquecer el bagaje que esta novela ya lleva.

Una novela que no es autobiográfica pero que parte de una vivencia personal

Aunque la novela no es autobiográfica – porque además se ambienta en una época en la que la autora aún no había nacido – el “primer latido para dar sentido a la historia” sí es su historia personal de ingreso en el hospital con 7 años a causa de una peritonitis.

Una experiencia vital que le hizo ver la fugacidad de la vida, que “nada es sólido” y que además le dio la literatura como refugio, como alas y privilegio, y como don que repartir, ya que incluso leía cuentos a su compañera de habitación. De esta realidad nacen los personajes de Sofía y Julia, las ventanas del hospital que cuentan una vida que les es negada y la trama de partida de ‘Cuando el viento hable’.

Con la necesidad de “transitar por ese episodio de mi vida que me ha marcado profundamente”, el libro lleva a la Galicia profunda de posguerra, en un relato que abarca desde 1939 a 1959, en el que hay silencios, dolor e incomprensión. Una abuela arisca, personajes secundarios con más protagonismo del que a primeras pudiera parecer – como el padre Avelino y Mariano, el peregrino –; imaginación para huir del horror y, sobre todo, la esperanza y el amor como auténticos salvavidas.

“Olvidar para consolidar lo vivido”

Y el viento, que recorre todas las páginas, siendo la “memoria y el tiempo”. Un viento que “no borra las huellas que deja el pasado, sino que las va reordenando”. Contribuyendo también a “olvidar para poder consolidar lo vivido para, como Sofía, poder mirar hacia delante con luz y esperanza”.

Con su experiencia vital “tamizada con mucha ficción”, este libro también ha conllevado un arduo trabajo de documentación – y de implicación – con el que la autora se ha metido de lleno en la historia. Tragando saliva por lo visto en la época en que ambienta la novela, reflexionando “hasta dónde puede llegar la atrocidad que deriva de una enfermedad terrible como es el odio”.

En la novela, la imaginación y la fantasía tienen una función esencial. “La felicidad viene de la imaginación, porque es la facultad del alma para proyectar nuestros ideales. Y es que los ideales no son universales, son individuales, cada uno tiene su ideal de felicidad”, argumentó.

En una historia que parte de la infancia, también están presente sus hijos, ya que reconoció que “la maternidad me hizo valiente para lanzarme a escribir”. Como también está la lectura como “mensaje balsámico” o “apósito que nos recuerda lo importante que es en la vida esa esperanza entendida como un todo, que tiene que ver con no perder nunca el amor y el apasionamiento, todo aquello que nos hace ser humanos”.

La literatura como alas y refugio

E igualmente reconoció “el poder tan grande que me ha dado siempre la literatura, las alas y el refugio”. Una herramienta para “evadirnos, pero también construir nuestra identidad, saber quiénes somos y aprender a mirar no solamente para fuera, sino mirar mucho para adentro”. Unos aprendizajes a través de la lectura y que ha trasladado a esta novela para compartirlo con el público lector.

Aludió a la resonancia que gracias a ser finalista del Premio Planeta ha conseguido para ‘Cuando el viento hable’, su quinta novela, y – respondiendo a la cuestión lanzada por la también finalista del galardón Pilar Eyre – aseguró cómo disfruta sobre todo la posibilidad de encontrarse con los lectores. Y a la pregunta que cerró el encuentro, formulada por el ganador del Planeta y también protagonista de Estación de las Letras en su pasada edición, Javier Sierra, confirmó que optará a hacerse con el galardón. No por ego ni por necesidad de ganar, sino por la oportunidad que le permite de compartir encuentros como este con los lectores. Y seguir transmitiendo ese “mensaje luminoso” de esperanza.

Este sitio web usa cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y recoger información sobre su navegación. Si pulsa "aceptar" o continúa navegando consideraremos que admite el uso e instalación en su equipo o dispositivo. Encontrará más información en nuestra Política de Cookies.