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Moldeando un nombre propio

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La escultora rinconera Inmaculada Quesada trabaja las 24 horas del día para limar su ascenso a la cima de la escultura

Inmaculada Quesada dando los últimos retoques a su nueva escultura.
 
 
 
Inmaculada Quesada es una escultora de raza. Dedica las 24 horas del día a trabajar en el pequeño taller que ha montado dentro de su casa para poder también atender a sus dos hijos pequeños."No quiero dejar de lado tampoco mi faceta de madre", comenta, mientras da los últimos retoques a su última creación, un bronce con la figura de un niño a tamaño natural que presentará en una exposición próximamente.
Estudió Publicidad y posteriormente Bellas Artes y siempre le ha interesado el mundo de la pintura y la escultura. No obstante, desde hace tres años comenzó a trabajar como escultora de manera profesional. Y no le ha ido nada mal. De momento, esta rinconera ha conseguido cinco premios dentro y fuera de Sevilla por algunas de sus obras, el último, la pasada semana en la Exposición de Otoño de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría en Sevilla.
Aunque reconoce estar muy satisfecha de la aceptación que está teniendo en tan poco tiempo, prefiere ser cauta y, de momento, seguir estudiando e investigando tendencias y estilo, pues su objetivo es llegar a lo más alto en este mundo. "Sé que no es nada fácil , pero yo estoy todo el día estudiando, haciendo bocetos y conociendo las obras de otros artistas; mi sueño sería ver expuestas algunas de mis obras en el Guggenheim de Bilbao".
Si se le pregunta por su estilo artístico dice que aún no lo tiene totalmente definido. "Ahora mismo estoy investigando todos los materiales, el mármol, el barro, el hierro y el bronce, porque quiero conocerlo todo y más adelante ya definiré mi estilo", explica. Su día a día consiste en trabajar durante  toda la mañana en sus creaciones (generalmente lleva varias a la vez), y por las tardes  y noches estudiar todas las tendencias artísticas actuales, las exposiciones que se ponen en marcha para visitarlas cada vez que tiene tiempo con su marido, con quien comparte esta afición. Su pasión por la escultura llega a tanto que lo considera un estilo de vida y es que para ella la mejor manera que tiene de expresarse es a través de la escultura. "Yo siempre estoy pensando en mis bocetos inconscientemente y observando posturas de mis hijos o cualquier cosa que me llame la atención para utilizarlo como una obra escultórica". 
Entusiasmada, cuenta que ahora mismo está trabajando en el busto de una niña con un vestido largo hecho todo de forja y piedras artificiales, pues uno de sus maestros es Eduardo Chillida, aunque tampoco olvida a Antonio López y su realismo. "Yo de hecho empecé haciendo obras realistas, lo que pasa es que quiero abarcarlo todo para ir probando y ahora indago más con las formas y voy más allá", explica.
En estos momentos tiene obras expuestas en Sevilla, Madrid, Álava a, Andujar y Rota, entre otros lugares. Esta escultora de la localidad, incansable en su propósito, busca tener nombre propio en el mundo de la escultura y de momento lleva un buen camino.

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