La rinconera Fátima Murillo necesita ir de nuevo a Cuba para recibir la rehabilitación y el tratamiento que le permitirá avanzar en la mejora de la enfermedad. Sus padres piden a contrarreloj ayuda económica
El alcalde, Javier Fernández, y Fátima Murillo junto a todos los jugadores.
La familia de Fátima Murillo tiene estos días todos los sentidos puestos en conseguir el dinero que hace falta para ayudar a su hija. La pequeña, de cuatro años, sufre desde su nacimiento una grave parálisis cerebral, contra la que lucha en una clínica de Cuba. Allí le están suministrando un tratamiento en el que juega un papel clave la rehabilitación, con el que está consiguiendo grandes avances.
No obstante, según explica su madre, Ángeles Montalbán, "es muy costoso, pues tenemos que ir cada seis meses a Cuba y cada estancia, con el tratamiento incluido nos cuesta 24.000 euros". Ahora tienen que partir de nuevo tras casi once meses sin ir a la clínica, pero están a la espera de reunir todo el dinero necesario. "Nos harían falta 13.000 euros más y podríamos irnos de nuevo", comenta.
Para conseguir esa cantidad, el banderillero rinconero Alejandro López 'Lipi', organizó hace unos días un partido de fútbol benéfico, en el que participaron toreros y artistas de Sevilla contra los de Cádiz. El partido tenía el simbólico coste de tres euros, una cantidad insignificante gracias a la que Fátima puede seguir avanzando en la mejora de su enfermedad.
Toreros y artistas
Entre los toreros y artistas más destacados se encontraban Fernando del Toro, Escribano, Fernando Pereira, Fran, Casado, Azúcar, Peralta, Cobo, Iván García, Martín, Hugo, David Gerena, Curro Puya, Emilio Trigo (que estuvo de portero) Francisco Reina, Miguel Serrano, José Caraballo y David Sevilla. Todos estos jugadores no se lo pensaron dos veces y quisieron aportar con su granito de arena inyectando un poco de alegría y optimismo a la familia de Fátima.
Ángeles Montalbán asegura que el problema que tienen es muy desesperante, pues al menos una vez al año necesitan reunir ese dinero para volver a salir a Cuba. "Somos una familia humilde; mi marido trabaja en el servicio de recogida de basura del Ayuntamiento y yo estoy dedicada en cuerpo y alma a Fátima y mi otra hija", explica.
A pesar de todas las dificultades que tiene su pequeña, confiesa sentirse muy orgullosa de ella pues, "es una niña muy inteligente que ha conseguido avanzar mucho desde que aterrizó por primera vez en Cuba". "Mueve la cabeza para comunicarse conmigo y ya empieza a ponerse de pie poco a poco.
Los médicos le han asegurado que con mucha rehabilitación Fátima podría mejorar notablemente su aparato locomotor.
Si a esto se le añade la solidaridad del pueblo rinconero que se moviliza cada vez que esta familia necesita ayuda, la esperanza en un futuro mejor para Fátima Murillo no queda tan lejos.