Matilde Márquez es la jueza de Paz de La Rinconada desde 2000 y desde el 90 como suplente. Hace unos días ha sido reelegida por el Pleno municipal para seguir desempeñando un puesto que, según ella, le hace sentirse viva. Ayudar a los vecinos con la ley en la mano es su único objetivo
Es solidaria, justa y está muy comprometida con la sociedad, unas características que la han hecho garante del puesto que ostenta desde 2000 (y desde los 90 como suplente): jueza de Paz de La Rinconada. El último Pleno municipal ratificó la propuesta del Gobierno local de solicitar ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía el nombramiento una vez más de Matilde Márquez. A sus 54 años afronta esta nueva etapa con mucha ilusión y con la seguridad de conocer cada vez más a sus vecinos, algo muy importante para desarrollar su trabajo e impartir Justicia.
Es la garante de la Justicia cuando hay que celebrar algún juicio de faltas (insultos, vejaciones o amenazas entre los vecinos) en el municipio. ¿Qué cualidades debe tener una persona para ser juez de Paz ?
Lo más importante es tener aplomo y seguridad, cosa que he ido consiguiendo con el paso del tiempo y sobre todo hay que ser un poco psicóloga y saber establecer la Ley.
¿Con qué se queda con la faceta de psicóloga o de esteblecedora de la Ley?
Yo por lo que tengo que luchar es por la defensa humana y para ello lo que hay que hacer es aplicar la Ley. No obstante, yo me quedo con mi condición de psicóloga, que es algo innato en mí. Me hubiese encantado estudiar esa carrera. Para resolver todos los casos yo escucho a la gente y les ayudo como puedo.
Nunca había trabajado en nada relacionado con la Justicia...¿qué le impulsó a dedicarse a ésto?
En esa época yo era la presidenta de la AMPA del colegio Júpiter y me encantaba resolver los problemas que iban surgiendo en el centro y ayudar a los padres. Cuando me lo dijeron no me lo pensé porque siempre me ha gustado defender al más débil y de hecho cada vez estoy más contenta con el trabajo que realizo.
¿Qué tipo de estudios hay que tener para ostentar su cargo?
Yo no tengo ningún tipo de estudios superiores, aunque sí hice el bachillerato. Lo que hay que conocer son algunos aspectos sobre Derecho que se aprenden con el tiempo y estudiando cuando llegas a este puesto.
El trabajo que realiza es muy gratificante pero...¿recibe algún tipo de incentivo económico?
Mucha gente no sabe que los jueces de Paz no tienen un sueldo. Es un trabajo altruista. Únicamente cada tres meses recibimos una gratificación.
Conoce a un gran número de vecinos de La Rinconada y por su trabajo tendrá una opinión totalmente formada de la sociedad rinconera...
Hoy en día somos menos solidarios que antes y nos preocupamos menos por las necesidades de nuestro vecinos porque cada vez vamos más a nuestro aire. En los propios hogares hay mucha incomprensión. De todas formas, la gente joven, muy al contrario de lo que se piensa, sí se compromete con sus ideales y participa activamente en proyectos solidarios.
¿Ha notado algún cambio entre las demandas que recibía el Juzgado antes y las de ahora?
Lo que percibo es que hay que resolver muchos más casos, pero también es porque la población de la localidad ha crecido mucho en los últimos años.
Recuerda alguna anecdota con especial cariño?
Siempre recordaré la primera boda entre mujeres que oficié. Tenían tantas ganas de formalizar su situación que no pararon de llorar en la boda. Yo también me emocioné mucho.
¿Cómo ha evolucionado el Juzgado de La Rinconada y a qué retos se enfrenta en esta nueva etapa?
La verdad es que los Juzgados de antes no tienen nada que ver con los de ahora. Lo primero que hice cuando llegué fue pedir una máquina nueva de escribir porque las que había eran muy antiguas y poco a poco fui renovándolo todo. Ahora tenemos una cantidad de expedientes y de trabajo que supera totalmente lo que hacíamos antes.. En la nueva etapa lo único que quiero es seguir superándome día a día y ofrecer a los rinconeros un servicio digno y justo.