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Pasión, Muerte y Resurrección, según La Rinconada

Fiestas mayores |

Eran las ocho y media de la tarde del pasado miércoles santo y el 'cerrojazo' de la puerta lateral de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de las Nieves de La Rinconada marcaba el inicio de la Semana Santa de la localidad.

Miércoles Santo
La Hermandad de la Salud se ponía en la calle y lo hacía ante las miradas cofrades rinconeras que, tras un año de espera, anhelaban la salida de los dos pasos de la corporación que, en esta ocasión, estaban acompañados por los más de doscientos nazarenos que componían el cortejo de la cofradía.

Tanto el paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno como el de María Santísima de la Salud, exornados con claveles rojos y liliums, respectivamente, anduvieron con elegancia y finura, algo muy comentado entre el público que se congregó durante toda la noche en el municipio.

La vuelta al rancho, recuperada por la Hermandad tras varios años, el paso de la cofradía por la calle Aire y el saludo a la Hermandad de los Dolores, fueron los tres momentos más aplaudidos de la cofradía, que entró en su templo sobre la una y media de la madrugada, una hora más tarde de lo previsto.
 
Viernes Santo
Fue la Hermandad del Santísimo Cristo del Perdón, de San José, la que tomó el relevo a la corporación nazarena. La sencillez y elegancia de María Santísima en su Mayor Dolor, titular de la Hermandad junto con el crucificado del Perdón, fue el apartado más comentado de la jornada, en la que viento hizo de las suyas apagando, durante parte del recorrido, la candelería del palio.

Nada consiguió deslucir una Estación de Penitencia que contó con el respaldo de todo el pueblo rinconero, algo que se hizo patente en la que se conoce popularmente como "La Campana" (Calle Málaga). El centenar de personas allí congregado recibió a la Hermandad con aplausos, pétalos de flores y vítores. Tanto los costaleros del Cristo del Perdón como los de la dolorosa respondieron con hermosas y brillantes chicotás que continuaron hasta el Instituto Miguel de Mañara.

La procesión, cargada de íntimos y emotivos momentos, llegó a su culmen cuando, bien entrada la madrugada, la Hermandad discurría por las calles que la conducían hasta su templo.
 
Sábado Santo
La jornada del Sábado Santo amaneció nublada. Sin embargo, el tiempo supo respetar a la Hermandad más antigua del municipio que, a las seis y media de la tarde, puso su cruz de guía en la calle.

El centro de la localidad se tiñó de los capirotes morados que acompañaban al Cristo de la Misericordia y a la Virgen de los Dolores. El primero de los pasos, que estrenaba el tallado de la canastilla, iba acompañado por la centuria macarena, mientras que la Banda Municipal de Puebla del Río hacia lo propio con el paso de palio. Sobre un monte de claveles rojos, la poderosa imagen del Cristo de la Misericordia se abría paso entre los rinconeros que, fieles a su cita con la Hermandad de los Dolores, quisieron acompañar a sus titulares durante la tarde del sábado santo. La seriedad y la misticidad que caracterizan a esta corporación conjugaban a la perfección con el respeto que la población guardaba al paso de la cofradía.

La imagen de la Patrona de la localidad, ataviada con un rostrillo donado por varias Hermanas de la Hermandad, entró en su capilla cuando el reloj marcaba las once y media de la noche.
 
Domingo de Resurrección
En La Rinconada, el Domingo de Resurrección amaneció entre el repique de las campanas y el sonido de los cohetes. En la localidad, esta jornada es día de fiesta y alegría, de jolgorio y celebración. El Señor ha resucitado y es esta corporación, conocida popularmente como la de los niños, la que se encarga de expresarlo en las calles del municipio.

La Hermandad, que salió a las seis y media de la Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, estuvo acompañada, en todo momento, por las numerosas corporaciones de Sevilla y la provincia que conformaron el cortejo procesional, que vivió en la calle Virgen de las Nieves el momento más esperado.

En la vía, decorada para recibir el paso del Señor, se sucedieron las marchas procesionales que la Agrupación Musical de San Benito dedicó a la imagen. Esto, que se conjugó con el buen hacer de los costaleros, enmarcó un momento digno de almacenar en la memoria cofrade rinconera.

Así, la Hermandad de la Resurrección puso el punto y final a esta Semana Santa en la que ha habido pleno. La de 2009, ha sido la Semana Santa del buen tiempo, del respeto y de una crisis que, afortunadamente, no se ha dejado notar en los cortejos procesionales de la localidad.

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