Su madre, Noemí Martínez, se puso de parto antes de llegar al hospital. Tuvo que ser asistida por su madre, su padre y su marido
Noemí, embarazada de nueve meses, avisó de madrugada a su marido de que estaba empezando a sentir contracciones y que éstas eran de parto. Inmediatamente contactaron con los padres de ella para que se quedaran al cuidado de sus otros dos hijos, Carlos y Laura.
Tan sólo anduvieron unos metros del portal de su casa, cuando la joven se percató de que su hija estaba a punto de nacer. "Estaba muy nerviosa y asustada por la situación, no me podía mover y en ese momento me di cuenta de que no llegaría al hospital", recuerda. Casualmente pasó una patrulla de la Guardia Civil y entre los agentes, el marido y sus padres la ayudaron a resguardarse en la entrada del edificio.
Rápidamente, se pusieron manos a la obra y entre los nervios e incertidumbre propios de la situación que cada uno adoptó su papel. "Todo fue muy rápido mi padre me acomodaba, mi madre hizo de matrona mientras que mi marido subió al piso en busca de toallas y mantas", comenta entre risas.
Cuando llegó la asistencia médica la niña ya había nacido."Las doctoras del 061 se asombraron cuando vieron a la niña que descansaba sobre mi pecho", señala. Una vez allí, procedieron a cortar el cordón umbilical y trasladaron a la madre y a la hija hasta el Hospital Virgen Macarena.
No sólo el parto fue sorprendente, también en el modo en el que conocieron la noticia los amigos y los familiares de la pareja. Les envié un mensaje de móvil que decía:"Alicia ha nacido con 3.500 kilogramos en el portal de su casa y escoltada por la Guardia Civil", comenta.
Las personas mayores del municipio comentan que hace muchos años que no nace un niño en el pueblo, ya que lo frecuente es que nazcan en la capital. A esto los papás responden que "así tenemos algo curioso que contarle cuando sea mayor".