Los romeros salieron el domingo de la iglesia de San José, tras una misa, y se desplazaron en comitiva hasta la finca El Toril, donde disfrutaron del buen ambiente, la comida y las sevillanas
La nueva directiva de la Agrupación de romeros de San Isidro Labrador afrontaba la vuelta de la fiesta -tras un año sin celebrarse- "con muchas ganas y una ilusión tremenda por recuperar la esencia de la Romería". Así lo señala el hermano mayor, José Porcel, que una vez que todo ha concluido sólo tiene palabras de agradecimiento para los romeros "su comportamiento fue ejemplar; la jornada se desarrolló con normalidad, la gente se divirtió mucho y no se produjo ningún incidente".
El éxito ya se vislumbraba en la misa previa, cuando se realizó la tradicional ofrenda floral. La afluencia de público que se congregó en la iglesia San José ya les hacía pensar que el espíritu de la Romería resurgía con más fuerza si cabe.
Desde primera hora de la mañana del día siguiente numerosos vecinos, amigos y familiares se concentraron a las puertas de la iglesia para ser partícipes de la salida del Santo.
Una comitiva, presidida por la junta de gobierno de la Hermandad, el párroco y el delegado de Festejos, José Manuel Romero Campos, abría paso a los dos bueyes que tiraban de la carreta de San Isidro para conducirlo hasta El Toril, donde acamparon y permanecieron toda la jornada.
El momento más emotivo se vivió a la vuelta, cuando San Isidro, acompañado por más de 30 caballistas de la localidad y de otros pueblos de alrededor, y de 14 carretas, el doble que el último año, hizo su entrada al pueblo en dirección nuevamente del templo.
Con todo, la celebración finalizó pero no así el trabajo de la agrupación que ya mira al próximo año y sobre todo a la misa en su honor del 15 de mayo.