A sus 34 años Juan Cantón puede presumir de haber cumplido parte de los deseos que le acompañan: vivir de la música
El filósofo alemán Friedrich Nietzsche dijo: "la vida sin música sería un error" y tenía razón, porque cuesta imaginar un mundo sin acordes, melodías e instrumentos musicales y más aún, cuesta imaginar, cuando se le conoce, a Juan Cantón dedicándose a otra cosa que no sea la composición. Para él la música es "un transmisor de emociones que constantemente cambia pequeñas cosas, en el que cada tema te produce una sensación diferente". Tal vez este modo de entenderla es lo que lo ha llevado a dedicarse por entero a componer, o tal vez sea algo más simple y las diferentes circunstancias lo han puesto en el camino en el que se encuentra ahora.
"A los 19 años quería hacer Bellas Artes. También daba clases de teatro. Pensaba que no podría vivir componiendo temas. Al final no entré en la facultad y por accidente hice dos canciones para Raquel Duque, una artista sevillana, y empecé a verle la punta a esto". Tras tomar la decisión de trabajar profesionalmente como compositor, hizo música para teatro y, más tarde, comenzó a poner las bandas sonoras a los videojuegos de la compañía Dinamic, empresa española puntera de los juegos de ordenador de los años ochenta y noventa. "De pequeño estaba pillado con el tema de trabajar para Dinamic, los ochenta fueron la edad de oro del soft en España, así que, cuando empecé, cumplí uno de los sueños de mi vida".
En 2001, la organización quebró y Juan se cambió a la música para documentales, y acertó, porque le ha ido bastante bien. Ha realizado documentales antropológicos, sobre animales o fenómenos naturales, entre otros. "El mundo del documental es la caña para la música, porque tiene bastante importancia para las imágenes, imagínatelas sin música, no sería lo mismo".
Por el momento, ya le ha puesto "melodía" a dos documentales de National Geographic, uno de los cuales ha recibido la mención de honor en el Festival de Cine de Montana. Como él mismo dice : "mi música se está escuchando en todo el planeta". Actualmente se encuentra inmerso en uno sobre los Boy Scout, para el que ha contado con la participación del Conservatorio Elemental de Música de La Rinconada. "Decidí buscar un coro de niños para los temas que estaba componiendo y pensé en el conservatorio. Hablé con el director y me ofreció el grupo de canto, así que todo salió genial. Fueron fantásticos conmigo. Las voces angelicales de los niños han quedado muy bien".
El cine también lo ha llamado y le ha puesto música a la película española 'Déjate caer' del director Jesús Ponce, por la que ha recibido el premio a la mejor banda sonora de la Mostra de Valencia. "Los músicos tendemos a tener muchas inseguridades y cuando ves que ganas a otros músicos de renombre y con gran trayectoria, te da un subidón y fuerzas para seguir luchando".
Es un autodidacta, se ha formado solo y ha llegado a esta profesión por otros medios que no han sido los académicos. Toca el piano y "tontea" con todo lo que cae en sus manos, lo último que tiene sobre su escritorio: un ukelele.
La imagen romántica del artista inspirado por musas o iluminaciones divinas no tiene cabida en Juan Cantón, su inspiración le viene "observando las imágenes, o leyendo el guión. A veces te pones a improvisar y te encuentras con que surge lo que estabas buscando, lo cierto es que soy un poco mercenario de mi trabajo, siempre me falta tiempo".
De lo que no hay duda es de que Juan Cantón a veces peca de humilde, como buen artista que se precie, y que cada día se siente afortunado de poder hacer lo que quiere, tiene en su haber más de 200 temas propios: "considero que he tenido mucha suerte, mi oficio ha sido el que yo quería realmente y me he tropezado con mis sueños".