Elena Quevedo es la propietaria de la zapatería Perkin, un negocio que tiene como seña de identidad el trato cercano al cliente y unos descuentos realmente asombrosos
Dueña de uno de los negocios que más simpatía y cariño despierta entre los vecinos de la Barriada La Paz, esta rinconera de 36 años lleva a sus espaldas una larga trayectoria como dependienta en diferentes establecimientos del municipio. Hace siete años decidió aprovechar toda su experiencia acumulada en la venta al público y abrió la zapatería Perkin. Una actitud valiente pero también muy arriesgada.
"Fue algo impulsivo. Vi la oportunidad y decidí aprovecharla, aunque en realidad no sabía donde me metía. Yo no tenía conocimientos de gestionar un negocio, ni idea de lo complicado que iba a ser, pero creo que el esfuerzo y sacrificio de mi incio han valido la pena", recuerda.
En su tienda, Elena vende calzado de señora, de caballero y complementos varios como bolsos, cinturones o collares, aunque desde hace año y medio también ha apostado por la venta de ropa de señora, una novedad que, según sus propias palabras, "ha sido muy bien acogida por las clientas y ha supuesto una ayuda importante en estos tiempos difíciles que estamos pasando".
Con la llegada de las rebajas, muchos son los rinconeros que acuden a la zapatería en busca de las mejores ofertas, porque si hay algo que caracteriza por encima de todo a este negocio son sus descuentos. Según la propietaria, "en rebajas te puedes encontrar auténticas gangas, ya que solemos hacer liquidaciones de hasta el 50 por ciento, y para el mes que viene tendremos el '2 por 1'. El objetivo es que no queden nunca artículos pasados de temporada y con nuestras ofertas conseguimos llamar la atención del público".
Sin duda, gracias a su don de gentes, su profesionalidad y su afinidad con el público para conocer y entender sus necesidades, nuestra protagonista se ha ganado, tanto para sí misma como para su negocio, el respeto, el cariño y la admiración de sus vecinos, lo que a su vez le ha permitido consolidar una clientela muy fiel.
"Hoy por hoy, el constante ir y venir de los clientes ya es un premio. Si además se van contentos tanto por el trato recibido como por la calidad del producto que compran, la satisfacción que siento es aún mayor, pues al fin y al cabo tan importante es la venta en sí como que el cliente quede satisfecho para que vuelva en otra ocasión".
Y es que Elena es una luchadora nata. Así se define ella y así lo corrobora su filosofía de trabajo.