La biblioteca de San José celebró su última sesión en el Centro Cultural de La Villa con más de 400 niños
El programa pretende que los pequeños se lo pasen bien y disfruten en la biblioteca, que no la vean con ese matiz académico que pueda tener, sino que sea para ellos un lugar de diversión, de ocio y esparcimiento y sobre todo que vayan creciendo con un libro entre sus manos.
Este año en la fiesta final quisieron recordar un personaje de la cultura que ya ha desaparecido: los ciegos que iban de plaza en plaza recitando romances. Recordaron de ese modo a este género de la literatura española y universal que es la literatura oral-tradicional que se transmitía de boca en boca.
Entre cuento y cuento, y mientras se disfrazaba a los niños, el ciego entretenía al público con chascarrillos y gracietas rimadas.
También se rindió un homenaje a un usuario de la biblioteca, fallecido recientemente, que además participó muchas veces en el Cuentacuentos, contando historias de cuando él era pequeño y con las que aprendió a leer.
Al salir se entregó a cada padre y madre un pliego de papel enrollado con los romances que se contaron en la sesión y una encuesta para que valorasen la actividad; y a cada niño unos regalos (libretas, pegatinas y minilibros de cuentos) gentileza de librería La Paz.