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Marinero en tierra

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Juan Alcázar Martín ha expuesto recientemente su obra en el Centro de Día ‘Pablo Picasso’ en donde se ha podido ver una muestra de sus sorprendentes reproducciones navales y la increíble maqueta de la catedral de Notre Dame

"Haz lo necesario para obtener tus más grandes deseos y lograrás realizarlos". Esta cita de Beethoven, grabada a los pies de su impresionante maqueta de la catedral de Notre Dame, es la que Juan Alcázar sigue cada día y que le ha ayudado a conseguir trabajos sorprendentes, minuciosos y de una perfección sobrenatural.

A sus 67 años, este rinconero de toda la vida, ya jubilado, comenzó con 24 su gran pasión: el mundo naval y por ende las réplicas de barcos.

"Creo que la afición me vino de pequeño, me gustaban mucho los tebeos y había uno que se llamaba 'El cachorro' que era sobre piratas y barcos", explica Juan.

La primera maqueta fue el barco Victoria, que lo mandaba el almirante Nelson en la batalla de Trafalgar. "Empleé los palos de los pinceles viejos, cogía la madera que no servía de la fábrica de la Azucarera y usé materiales reciclados. Tardé tres años en terminarlo".

En total tiene más de 50 reproducciones de navíos, muchos de los cuales ha regalado a amigos y familiares.

El proceso a la hora de elaborar estas "obras de arte" es largo y minucioso. Normalmente tarda alrededor de un año en hacer una maqueta. Los mapas los compra en el Museo Naval de Madrid, y una vez que los tiene delante estudia detenidamente cada una de las piezas que lo componen, la historia a la que está anclada esta embarcación y los mil detalles que conforman el conjunto total.

"Los primeros barcos los hice con cajas de montaje italianas, pero eran demasiado caras y me hice a la idea que podía hacerlo por mí mismo. Ahora cojo el mapa, veo el despiece, hago la quilla, luego la varenga (pieza curva que se coloca sobre la quilla) y los ligazones, hasta que logro la cuaderna (cada una de las costillas de madera u otro material por las que están formadas los barcos)", explica detalladamente Juan.

Una vez que tiene la cuaderna, empieza a "forrar" el navío. Y pone como ejemplo: "Hice el Santísima Trinidad, el mayor barco del siglo XVIII que lleva 8.250 piezas en lo que son las cureñas (armazón sobre el que se monta el cañón de artillería)".

Lo que más llama la atención de este hombre es el altísimo nivel cultural que tiene en cuanto a historia naval y lo que él define como "su obsesión" no se queda sólo en la elaboración de las piezas, sino que se mete de lleno en su historia, y estudia quién fue el constructor, cuántos marineros iban, qué carga llevaba o cómo acabó el barco.

"Ahora gracias a Dios está internet y ahí encuentro información a la que antes no podía acceder, lo cual me facilita las cosas".

En la exposición del Centro de Día 'Pablo Picasso', que ha recogido parte de su obra, el público asistente ha quedado maravillado con una réplica de la catedral de Notre Dame. Tardó 13 meses en realizarla, aunque muchos no lo creen y le espetan que ha tenido que ser más tiempo. Lo que no saben es que le dedicó 16 horas al día. "Quería terminarla cuanto antes porque ya soñaba con los barcos". Aunque parezca sorprendente, hizo los planos él mismo, a raíz de las fotografías que su hijo le descargó de internet y usó madera, barro cocido y poliéster. Imposible describir su realismo, hay que verla.

Actualmente construye 'El comercio de Marsella', para lo que ha tenido que pedir los planos a Francia. Indudablemente lo suyo son los barcos, y es que Juan es "un marinero en tierra".

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