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El San José dilapida grandes ocasiones tras bordar el fútbol y el Antoniano materializa la única que se le presenta y se lleva tres puntos
El San José vio como se le escapaban tres puntos ante el Antoniano en un partido que fue, quizás, el más sangrante de cuantos ha dirigido Juan Carlos Garzón, porque llevó hasta el límite las miserias azulinas y puso de manifiesto la falta de pegada cañamera y como el virtuosismo no da frutos si no se define de cara ala portería contraria.
En la primera parte, el San José borró del campo a los de Falcón. Álvaro vio como Óliver le detenía dos mano a mano, mientras que el poste desbarataba otra ocasión magnífica del ex jugador del Rinconada. El Antoniano capeaba el temporal como podía y las ocasiones cañameras se sucedían, pero sin llegar a materializarse. Incluso se reclamó un penalti a Mimi en el ocaso del primer acto, pero Duran García, otro árbitro polémico, no estimó nada punible.
En la segunda mitad, en el primer acercamiento de los visitantes, Natera metió un balón a la espalda de Enma para Álvaro que controló solo ante Dani Escalante y lo batió de tiro cruzado tras tocar el balón el poste. La primera que tenían los lebrijanos se iba para dentro, mientras se quedaba cara de tontos a los aficionados azulinos.
El técnico azulino movió el banquillo, pero ni Palacios, ni Nene ni Erosa pudieron cambiar el decorado de un encuentro, que se rompió con los cambios y las pérdidas de tiempo de los lebrijanos, que no dieron ninguna opción a la remontada. Eso sí, Dani Cadena pudo ampliar la derrota, pero apareció la mano salvadora del arquero cañamero, y Álvaro, que soñará con Óliver, pudo empatar en el últimos suspiro, pero de nuevo una gran intervención del guardameta evitó que se estrenara el marcador local.
La próxima semana, el San José jugará ante el San Juan en otro envite difícil para los pupilos de Garzón que, no obstante, cuenta por victorias sus partidos lejos del Felipe del Valle.