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San José y Rinconada quieren refrendar con un ascenso sus inmaculadas gestiones económicas y las magníficas instalaciones de que disponen
Cuando falta poco más de un mes para que empiece a rodar el balón en competición oficial y escasos días para que las plantillas locales se vistan de corto y comiencen los entrenamientos, la actividad estos días se centra en acabar de perfilar las plantillas, construyendo cuadros sólidos y capaces de abanderar sendos proyectos con meta en el ascenso.
La filosofía de uno y otro son distintas, pero conducen a un mismo fin, que no es otro que estar arriba al final de campaña. El Rinconada ha optado por una revolución. Nuevo técnico, una renovación casi integral de la plantilla y un estilo de juego directo, pragmático y sin contemplaciones. El San José, por su parte, apuesta por la continuidad. Su logro ha sido mantener a los pilares del año pasado y reforzar las zonas más debilitadas o con menos efectivos. Repite Juan Carlos Garzón y, con él y su plantel, el fútbol de toque en la medular y de velocidad en las bandas.
La prioridad, para ir de la mano de sus respectivas y fieles aficiones, es hacerse fuerte en el Felipe del Valle y en el Nuevo Ramos Yerga, lo que fue el talón de Aquiles para ambos conjuntos. Contar de tres en tres al abrigo del feudo propio y arañar lo máximo posible lejos de casa se antoja la clave para conseguir el objetivo.
El hecho de que ambas entidades estén saneadas y hayan cumplido sus compromisos la temporada pasada, unido a las instalaciones de que disponen, convierten a Rinconada y San José en destinos preferentes dentro del fútbol provincial sevillano. Esto ha hecho que jugadores contrastados, como el caso de Garramiola, llegue al Rinconada, o Melquíades, al San José. Y, aunque las plantillas parecen estar cerradas, podrían no ser los últimos, porque fruto de esa fluidez económica y de las instalaciones de que disponen, muchos futbolistas acudirán durante la pretemporada en busca de un hueco. Muchos no tendrán suerte, pero otros pondrán en dificultades para decidir a Millán y Garzón respectivamente.
Después de varias campañas con más agrio que dulce, este año hay muchas esperanzas depositadas en los equipos locales. Cuando el balón eche a rodar pondrá a cada uno en su sitio y ojalá refrende los primeros pronósticos. Pero la ilusión de los aficionados, hasta entonces, no se la quita nadie…