Diez años después, el Centro Cultural de La Villa es un espacio vivo, en expansión, con un equipo humano en sus entrañas que convierten la cultura en una realidad
El 11 de diciembre de 2001 se alzaba el telón de un impresionante espacio escénico que ponía al servicio de la cultura más de tres mil metros cuadrados, 470 butacas y un escenario de 170 metros cuadrados. Se abrían de este modo las puertas del teatro más moderno de la provincia.
El acto inaugural contó con un público numeroso en lo que fue la puesta en marcha del epicentro de la cultura en la provincia. Cristina Hoyos, José Mercé y la Sinfónica de Málaga fueron los encargados de llenar por primera vez la platea del teatro. Tras ellos vendrían más de 300 espectáculos, sueños, ilusiones y mucho trabajo duro. Comenzó aquí un camino arduo y emocionante que en la actualidad ha convertido a La Villa en un referente cultural.
"La Villa es un espacio abierto a todas las manifestaciones culturales, destinado a Conservatorio Elemental de Música, Escuela de Música Cristo del Perdón, Museo de La Rinconada, Teatro, Sala de Exposiciones, Sala Audiovisual, Sala de Conferencia, Aulas de Música, Aula de Rock y Aula de Flamenco", como señala la delegada de Cultura, Nadia Gallardo.
10 años después es un espacio vivo, en el que tienen cabida el estudio, la investigación, la conservación, la producción, la exhibición y la difusión de las diversas expresiones y patrimonio artístico.
La vida de este edificio de azulejos azules y blancos se debe en gran parte al equipo humano del área de Cultura que está al frente de él. Un equipo que trabaja cada día para acercar la cultura a la ciudadanía, que pone todo su deseo y anhelo en cada proyecto, que innova, confía y ama lo que hace. Lo sabe bien el técnico de la delegación, Antonio Castro, que vivió el proyecto desde el principio, que lo ha visto crecer y lo ha convertido en parte esencial de su vida.
"Podemos afirmar rotundos que éste es un centro de alto rendimiento, en el que siempre ha imperado un criterio artístico por encima de cualquier otro más mediático, económico o de puro relleno de la programación de un espacio. Estamos, en definitiva, obligados a generar público, a educar y a acercar la cultura al pueblo", afirma Castro.
Una de las apuestas fuertes de La Villa es ser residencia de grandes compañías que han visto en su infraestructura un lugar ideal para preparar sus obras y por lo tanto para preestrenarlas en La Rinconada. Desde 1994, en el municipio se han desarrollado residencias artísticas aún cuando no existían espacios escénicos, La Villa ha permitido consolidar esta acción y ha sido y es testigo de premios nacionales de teatro, danza o música, como Atalaya, Israel Galván, Rocío Molina o la Orquesta Barroca de Sevilla, entre otros. En su curriculum también tiene el haber sido sede de la XIII sesión de la ISTA, la Escuela Internacional de Teatro Antropológico.
Y suma y sigue. Junto a los espectáculos en el teatro se ubican las aulas de Factoría Creativa, ha acogido exposiciones históricas, fragantes, cinéfilas, viajeras y para el 2012 recogerá muestras sobre la Memoria Histórica. Asimismo, La Villa es el núcleo del patrimonio, no sólo porque acoge el Museo de La Rinconada, sino por ser sede de la arqueología virtual a nivel mundial, aparte de todas las actividades que recibe por parte del Ayuntamiento, asociaciones u otros entes.
Todo aquel que visita La Villa siente cómo respira, cómo crece y cómo vive por y para el ciudadano. Se alza ahí, imponente, soñadora y transparente. Dentro está Pandora con los deseos y sueños de cada uno de sus visitantes. ¡Feliz décimo aniversario!