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El Tres Calles se impone por 3-1 al San José en un partido muy disputado, vibrante, y en el que los dos equipos pusieron toda la carne en el asador
Gran partido el vivido en el Agustín Andrades en el partido estrella del Torneo de Navidad del Tres Calles. Antes del choque, los benjamines, alevines e infantiles del club rinconero habían disfrutado de sendo partidos para seguir creando afición a este deporte en la localidad.
En el envite de los mayores, ambas escuadras salieron a por todas para tratar de llevarse el derbi. Desde el principio, tanto Colegui como Aspas dejaron claro que querían llevarse el derbi y, a pesar de tratarse de un partido amistoso, no escatimaron esfuerzos y pusieron en liza, desde el principio, a sus mejores jugadores.
La primer parte fue muy táctica, con respeto entre ambos y muchas precauciones. Enfrente, quizás los dos mejores porteros de la provincial sevillana, por lo que era difícil ver puerta. Antes del descanso, sólo Waito, en una contra muy bien llevada por el Tres Calles, logró perforar la meta de Fran. En la celebración, agarró una camiseta en la que se podía leer “Ánimo, Rafa”, en referencia al ex jugador del club y gran colaborador de la entidad, sobre todo, con las categorías inferiores, que, recientemente, ha sufrido una apoplejía cerebral de la que lucha por recuperarse y, desde la pista rinconera, sus amigos y compañeros quisieron mandarle todos sus ánimos.
En la segunda mitad hubo de todo. Lesiones, expulsiones, tensión, ocasiones, paradas y, por supuesto goles. Pepito puso el segundo para los de Colegui pero, poco después, un penalti de Chiqui permitió al San José recortar distancias. A raíz de ahí, el partido se rompió y las idas y venidas se hicieron continuas, pudiendo llegar tanto el empate, como el tercero del Tres Calles, que fue el que finalmente llegó, tras un barullo que aprovechó Sergio para marcar.
Se da la circunstancia que en el primer enfrentamiento entre ambos equipos, en la presentación cañamera en el Fernando Martín, el resultado final había sido el mismo favorable a los de Aspas, por lo que ambos intentaron desnivelar la balanza a su favor haciendo el cuarto o el segundo, si bien el marcador ya no se movería.
Tras el envite, Davis y Porras recibieron los trofeos ante los aplausos de la grada.