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Un Rinconada muy gris aprovecha la bisoñez del Ciudad Jardín para recortar tres puntos a varios equipos de la cabeza de la Preferente
A pesar de la contundencia que refleja el marcador, la vedad es que el Rinconada no estuvo bien en las instalaciones del IMD La Doctora ante un voluntarioso Ciudad Jardín, pero muy limitado, que acabó por regalar la victoria a los de Andrés Millán.
Desde el comienzo se veía a un once visitante lejos de su mejor forma, nada parecido al conjunto que se comió en la primera parte al Morón hace una semana y que se limitaba a buscar faltas laterales para intentar sorprender a balón parado. Las segundas jugadas, los balones dejados de cara o peinados hacia atrás, otrora grandes virtudes rinconeras, no aparecían y los locales, con sus limitados recursos, dominaban el balón y llevaban la manija del partido, aunque no tenían profundidad para alcanzar los dominios de Dani. El partido era calcado al de Brenes, pero en esta ocasión la igualdad se mantenía porque ambos estaban romos en ataque. De hecho, sólo hubo un disparo a puerta desde lejos entre los tres palos en la primera parte, que Dani rechazó sin demasiados apuros.
Tras el descanso, Samu marcó un gol pero el trencilla Delgado Fuentes lo anuló por una presunta falta. Parecía cuestión de tiempo que entrara al campo Sergio Navarro, suplente por distintas molestias que habían puesto en serio peligro su concurso –incluso Iván, el lateral diestro que destacara con Dioni Arroyo y que ha retornado tras su periplo en las Islas Baleares había viajado con dorsal 17-, que desde las gradas se antojaba el salvador de los de Millán, como quince días antes.
Pero no hubo que esperar tanto, pues los blanquiazules, que aunque estén mejor o peor no dejan nunca de presionar y asfixiar al rival en busca del fallo ajeno, encontraron el premio en la bisoñez del lateral zurdo capitalino, Vilches, que por no despejar un balón de forma contundente arriesgó en exceso y acabó regalando el cuero a Molina, que sí había entrado desde el banquillo y que puso la pelota a Braulio. Éste remató mal pero la pelota se la encontró Emi que, a puerta vacía, marcó tras un disparo que tocó el larguero, boto fuera y se coló en la red.
Falto de brillantez y con fortuna, pero así también vale y, con ventaja en el marcador y las limitaciones del rival, parecía que el botín en forma de tres puntos era inamovible para el Rinconada. Los locales pidieron amargamente una segunda amarilla para Braulio, que debió ser expulsado por dar una patada por detrás sin balón, pero que el árbitro se guardó en el bolsillo. En la siguiente jugada Millán le sustituyó por Sergio Navarro para que el plantel y el banquillo local se acabaran de desquiciar, se cargaran de amarillas, dejaran pasar un tiempo precioso y se fueran completamente del partido.
Los locales se fueron a buscar la meta de Dani, dejando unos agujeros en defensa impropios de un equipo de Preferente y el Rinconada, en su salsa, sólo tuvo que rematar la faena. Primero un balón largo llegó a Andrades que, teniendo solo a Sergio Navarro, buscó la jugada individual y acabó perdiendo la pelota. Minutos después, en otro error clamoroso de la zaga capitalina, el que recibió el balón desde la densa fue Sergio Navarro que, más hábil que su compañero antes, lo habilitó para dejarlo solo ante el arquero y que Andrades, en dos tiempos, acabara por batirlo y sentenciar la contienda.
Todavía iba a quedar tiempo para que Navarro estrenara su cuenta, en un nuevo contraataque cuando el Ciudad Jardín ya había entregado el partido definitivamente.
Con esta victoria, unida a los tropiezos de equipos como el Pedrera, Cerro, Puebla o Mosqueo, los de Andrés Millán recortan puntos respecto al ascenso, pero tendrán que mejorar sus prestaciones si quieren cumplir el objetivo porque no todos los rivales le van a hacer los regalos que concedió el Ciudad Jardín.