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El San José gana a La Barrera, se consolida en zona de División y afronta el tramo decisivo del Campeonato con la mayor parte de sus armas
Decir que el San José afronta el tramo decisivo del Campeonato con casi todos sus efectivos, cuando faltan Andrés, en tres de cuatro partidos, Marcos y Alvaro, es mucho decir. Pero es que antes era peor. Porque Jairo Abel estaba lesionado y está de vuelta, porque Saborido y Diego Romero ya están a disposición de Maldonado tras cinco y cuatro partidos de sanción, porque Sosa y Julio alcanzan su mejor nivel o porque hay alternativas para hacer convocatoria, lo que es muy importante viendo como estaba el equipo en algunos partidos, en los que ha tenido problemas para completarla.
Y de verdad que necesita a todos
sus efectivos porque el último repecho es muy duro, durísimo, con las visitas a
Expelí y Nervión. Por ello era tan vital el duelo ante el Lora (2-0) o serán
los próximos envites ante el Villanueva y el Montalbeño. Y lo era el duelo en
el Jozabed Sánchez Ruiz de Mairena del Alcor ante
Sin embargo, los hombres de Maldonado se vinieron arriba y, aunque tuvieron que remar contra la presión alcoreña, supieron capear el temporal, con Iván mucho mejor que otras tardes y con Luismi y Pablo mandando por alto sin concesiones. El buen momento de Sosa y Loren en la medular también se nota, al igual que la magia de José Carlos al que su arrogante juventud no le priva de pedirla, ofrecerse y tirar del cuadro cañamero. Y luego está Julio, que luce radiante de forma y confianza después de varios partidos y volvió aprovecharlo con un gol, el que ponía por delante a los cañameros.
Luego tocó sufrir, apretar los dientes y aguantar las acometidas de un rival que no se resignaba a la derrota. Y tras sufrir de lo lindo, apareció Negro, un actor secundario de lujo en este equipo que lanzó de falta directa al fondo de la red tras tocar un defensa.
Con estos tres puntos, el San José reivindica su fútbol, deja la puerta a cero, se carga de moral y se sobrepone airoso a unas condiciones claramente desfavorables para sus principales virtudes. Ahora bien, dicho esto, que nadie dude que tendrá que sudar hasta el final todos los partidos para conseguir el objetivo. Pero, de momento, está ahí.