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El Club Balonmano San José-Rinconada, al que le faltó concentración e intensidad por fases, pierde ante Triana, un líder sólido que no hizo ninguna concesión
Aunque el Triana era el líder de
Los precedentes, en temporadas anteriores, y este mismo verano, invitaban a ser más halagüeños. Los propios integrantes de la plantilla hablaban durante la semana que, a pesar del liderato, los partidos frente a Triana siempre era muy igualados. Y eso que los capitalinos fueron un muro de contención en defensa, con mucho músculo que maniató el ataque rinconero. Para colmo, cuando lograban atravesar la defensa, aparecía un portero que estuvo muy acertado y que cercenó buena parte de las opciones locales. Por otro lado, en ataque, los trianeros encontraban más dificultades, aunque su potencial y la propia inercia del partido, les hacia marcar en muchas jugadas.
La diferencia se estableció en tres goles, con opciones de recortarla aún más para los de Angelu Hernández, pero una pájara mental que hizo que su equipo se fuera del partido en el último tramo del primer acto, aumentó las distancias hasta hacerlas insalvables. Ni el tiempo muerto del entrador local cambió una dinámica que apuntaba peligrosamente a lo vivido semanas atrás con el Nazareno. Al final, al descanso se llegó con la victoria 8-17 de los visitantes, un marcador imposible de remontar.
En la segunda mitad, la ventaja se fue incrementando, ante un San José bloqueado en ataque y con una defensa que hacía demasiadas concesiones. Al final, el resultado fue de 16-33, lo que, posiblemente, no refleje la diferencia existente entre ambas plantillas, pero que mete a los rinconeros en la parte de abajo. Tocará levantarse, resarcirse y ganar el próximo envite.
Por su parte, el Club Balonmano
Ahora mismo, los de Marchena están segundos por delante de los de Sergio Navarro, pero una victoria local en el Fernando Martín (donde se disputará el encuentro), dejaría a los rinconeros en zona de Play off para poder seguir soñando.