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El Rinconada se impone al Ibarburu y aprovecha el tropiezo del Alcalá en Villaverde para irse en ascenso al parón navideño
No era un
partido fácil. La presión en los hombres de José Santizo, que una semana antes,
tras el empate en Martín de
El duelo comenzó con fútbol directo, como el albero hacía indicar. Era un choque de mono de trabajo, de cara de perro, y el Rinconada lo sabía y no pensaba amilanarse. Tras equilibrio en los primeros compases y algunos sustos derivados de la adaptación al Municipal de Ibarburu, los del Nuevo Ramos Yerga tomaron el mando de la contienda y empezaron a acercarse a la meta nazarena, un dominio que iría creciendo conforme avanzaba la primera parte.
En el 40, Joserra adelantaba al Rinconada, cuando ya el cuadro blanquiazul había dispuesto de algunas ocasiones claras. Una jugada colectiva de libro entre Joserra, Emi y Cebolla. Gran triangulación que acaba con un pase de Cebolla a Joserra que le deja solo ante el portero para que el mediocentro rinconero culmine la jugada con una vaselina espectacular. De ahí al descanso, los rinconeros supieron controlar los envites nazarenos, una tónica que se mantuvo en la segunda mitad, en la que los de Manuel Valle insistieron, más por obligación que por recursos, sobre la meta de José, que no pasó excesivos apuros. El Rinconada pudo aumentar su renta, pero el marcador no se movió, llevando un nuevo triunfo al casillero y devolviendo al equipo a la zona de ascenso, al menos, hasta que el Villaverde dispute el encuentro, aplazado en su día, ante el Campana, a la zona de ascenso, ya que en el derbi entre los villaverderos y el Alcalá la victoria fue local por 1-0.