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El San José pierde ante el Antoniano un partido que tenía ganado en el tiempo reglamentario y se mete peligrosamente en la zona baja de la clasificación
Fue el mejor partido de la
temporada del San José. Durante buena parte del encuentro tuvo contra las
cuerdas a uno de los aspirantes al ascenso, como el Antoniano. Acumuló
ocasiones y solo la falta de acierto de cara a la portería contraria le privó
de golear a su rival. Pero el equipo se fue apagando, echándose atrás con los
cambios… y lo acabó pagando de la forma más cruel posible: encajando dos goles
en el alargue y transformando lo que podía ser el punto de inflexión para coger
aire en la tabla, en una semana más de fatigas y de convivir con la zona de
descenso.
Desde el comienzo, los cañameros
salieron a demostrar quien mandaba. Con Marcos en el equipo inicial era más
fácil tener la pelota, y Varona y Joaqui encontraban un socio a la hora del
juego combinativo que propone Maldonado. Álvaro y Lobo eran una garantía
ofensiva y los cambios atrás, unido a que el Antoniano también iba a verlas
venir, hacían vivir tranquilo a Sebas.
Las ocasiones se iban acumulando del
lado azulino, si bien al descanso se llegaba sin goles. Eso sí, en la
reanudación, una galopada de Alvi por la derecha sirvió a Lobo para adelantar a
los suyos, tras el centro del lateral y el recorte al portero del delantero.
Los cambios no causaron el efecto deseado. Maldonado quiso oxigenar al equipo y premiar el trabajo de la semana, pero el conjunto dio un paso atrás y los lebrijanos, acuciados porque el partido se acababa, empezaron a rondar la meta de Sebas. No obstante, cuando el árbitro Martín Gómez anunció los seis minutos de alargue, nadie pensaba que el desenlace sería tan nefasto para los intereses de los del Felipe del Valle. Pero en el 91, una jugada a balón parado –otra más- costó el empate a los de Maldonado, que vieron como el fútbol no era justo con su esfuerzo y sus méritos. Sin embargo, aún sería peor porque en el 96, en una falta directa, Óscar hacía el segundo y dejaba hundidos a los azulinos, que empiezan a tener urgencias y que ven la visita a Torrablanca la próxima semana como una auténtica final.