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2-1: La permanencia se toca con los dedos

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El Rinconada derrota al Atlético Dos Hermanas, se sitúa fuera del descenso y asegura la permanencia salvo hecatombe en las dos últimas jornadas

El Rinconada consiguió una victoria que puede valer la permanencia ante el Atlético Dos Hermanas, gracias a un doblete de Kisko. El cuadro rinconero, que venía de perder en Morón y, lo más grave, de que al Demo le devolvieran los seis puntos que le habían arrebatado por alineaciones indebidas que se demostraron que no eran tales, habían vuelto a sumir a los de Nando de la Rosa en los puestos que obligan a perder la categoría.

Por eso, el partido ante los nazarenos era tan importante. Porque una victoria suponía depender de ti mismo en las dos últimas jornadas, en las que el Rinconada tendrá que visitar a un desahuciado Paradas, ya descendido y que más que un equipo parece un grupo de amigos que a duras penas cumplen expediente para acabar la temporada, y al Ibarburu, otro que está matemáticamente descendido y que visitará el Nuevo Ramos Yerga en la última jornada de la segunda fase.

Por eso era tan importante ganar, y se ganó. Y perdió el Demo en San Jerónimo ante La Barrera, por lo que las plazas de descenso están ya adjudicadas al Paradas, el Ibarburu y el Pilas. Queda una por decidir que, en estos momentos, ocupan los de San Jerónimo, que es el único equipo que puede aspirar aún a salvarse a costa del Rinconada o La Barrera. Por eso era tan importante ganar, y se ganó, tres puntos que bien valen una permanencia.

La mentalidad del Rinconada era clara y, por una vez, la suerte se puso del lado de los blanquiazules en el inicio. Abel Pando probó al arquero nazareno, y, en el 14, Kisko adelantó a los locales tras un pase de Colela desde la izquierda. Pudo el canterano cañamero ampliar la renta, pero su remate, en el 18, se marchaba alto.

En cualquier caso, el Rinconada no sufría, aunque la ventaja en el marcador era mínima. Apenas algún mínimo acercamiento visitante, como un balón envenenado por el viento que Jairo envió a córner.

En el 35 Jairo hizo una nueva parada y al descanso se llegó con un susto para la parroquia rinconera, tras un tiro al palo del Atlético Dos Hermanas, que anticipaba, para el segundo acto, que el partido no estaba ganado y que iba a haber que sufrir para amarrar los tres puntos.

Y la segunda parte empezó igual que la primera. Bueno, mejor, porque la primera ocasión que se le presentó al Rinconada fue a la jaula. De nuevo Kisko, un delantero que ha vivido una campaña muy irregular pero que ayer se erigía en el héroe de su equipo. El cuadro nazareno erró en un despeje y allí estaba Kisko, con la caña preparada, para definir ante el portero visitante y dar oxígeno a los suyos, con una renta a favor de dos tantos. Charro tuvo el tercero, pero su remate se fue alto, al igual que Rafa Villanueva, que en un pase de Kisko de falta lateral, no encontró portería en su testarazo.

Los locales pudieron dar la puntilla, pero perdonaron y el Dos Hermanas se metió en el partido en el 77. Jaime recortaba distancias con trece largos minutos por delante. En ese momento, el Rinconada entró en pánico. Era mucho lo que había en juego. Estaba en su mano y sólo se podía perder por errores propios. Nando reforzaba el centro del campo con la entrada de Barriga, como dique de contención ante los acercamientos de un Dos Hermanas que, sin nada en juego, quería jugar a ser el juez de la Liga.

No pasó demasiados apuros por ocasiones claras, aunque el nerviosismo, por todo lo que había en juego y lo exiguo del marcador, hicieron que el final no fuera apto para cardiacos, aunque Luis pudo hacer el tercero tras un buen pase de Pato.

Al final, tras los cuatro de alargue que decretó el colegiado, señalizó el final y el nerviosismo dio paso a la alegría y a la celebración. Se apresuraba Santi Aragón, el Director Deportivo, a mantener la concentración de los suyos, recordando en Redes Sociales, que la permanencia aún no está cerrada. Pero nadie se la puede arrebatar, la tiene en su mano. Sólo puede perderla él mismo y, desde luego, no está dispuesto a hacerlo.

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