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El San José vuelve a la senda del triunfo en un partido anodino con un apoteósico final no apto para cardíacos
Lo primero reseñable es la camiseta de 'Ánimo Melli', para mandar fuerza al ex directivo y entrenador de cantera, que atraviesa un delicado momento de salud.
El equipo no conocía la derrota desde la llegada de José Carlos Hernández al banquillo, eran tres jornadas consecutivas empatando, y, por tanto, dejando escapar puntos en su pelea con los mejores.
Con esa mini crisis, después de 3 puntos de los últimos 9 en juego, arrancaba la segunda vuelta para los cañameros, con un enfrentamiento, a priori asequible, frente al Mosqueo.
Sin embargo, fue un duelo que se complicó bastante más de lo que se esperaba sobre el papel. Las reducidas dimensiones del terreno de juego, junto con el planteamiento conservador de José Antonio Arias, llevaron el sino del partido a un dominio territorial, pero estéril, constante del San José. En los azulinos debutaba Said, flamante refuerzo para la delantera, con amplia experiencia en División de Honor, al que se vio voluntarioso pero errático de cara a puerta. Junto con Mateos canalizaron las pocas acciones ofensivas de calidad de la primera parte en ataque.
A medida que iban pasando los minutos, mayor era el acoso local a la meta rival. La entrada de Calderón dinamizó mucho la parcela ofensiva y aportó la opción de finalizar jugadas, que tanto le estaba costando a sus compañeros. Nawfel dispuso de las más claras, pero siempre chocando con Sollo, guardameta palaciego.
Cuando el encuentro agonizaba y parecía condenado al empate, el destino tenía un dantesco final feliz para los cañameros. Pasando seis minutos del tiempo reglamentario, se produjo un córner a favor del San José. Mientras la gran mayoría, incluido los protagonistas, esperaban un balón colgado al área buscando el gol a la desesperada, sorprendió sacando raso a la frontal, donde esperaba Kisko, libre de marca. Éste remató sin oposición y el balón se estrelló en el brazo de Lolo. El colegiado estaba encima de la jugada y no dudó en señalar la pena máxima, lo que originó una tangana que se saldó con tres expulsados en el Mosqueo a causa de sus constantes y desproporcionadas protestas a la decisión del trencilla sevillano por lo que entendían una decisión injusta. Como casi siempre en el fútbol, según el color de la camiseta, la decisión se interpretaba de una manera opuesta a la otra.
El enfado fue tal, que el entrenador del Mosqueo, José Antonio Arias, calificaba en sus Redes Sociales al árbitro, Romero Gómez, como "subnormal", además de hablar de una decisión de "auténtica vergüenza".
Kisko supo templar los nervios para firmar su noveno tanto en la presente Liga y devolver al San José a la senda del triunfo.
El despropósito arbitral alargó la contienda casi 20 minutos, aunque el marcador ya no se movería. En conclusión, el equipo azulino consiguió permanecer en zona de Play Off y vuelve a sentir la felicidad de una victoria un mes después.
Queda trabajo por delante y cosas que mejorar, pero mantiene la fe inquebrantable que le ha llevado a codearse con los mejores. La próxima parada será en Pilas. Pongan a punto sus marcapasos.
Crónica: Fran Martínez
Fotos: Pablo Sánchez