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Alberto Mediavilla firma un pregón que fue oración, ministerio y esencia de la Semana Santa

Fiestas mayores |

El párroco de San José y director espiritual de la Hermandad del Cristo del Perdón protagonizó el XLIII Pregón de la Semana Santa con una intervención nacida desde su ministerio sacerdotal, centrada en la liturgia, los oficios y el sentido esencial de la Resurrección.

La Hermandad del Cristo del Perdón celebró el XLIII Pregón de la Semana Santa de San José de La Rinconada, una cita que este año tuvo como protagonista al Rvdo. Sr. D. Félix Alberto Mediavilla Ramos, párroco de San José y director espiritual de la corporación. Un pregón que no siguió los cánones habituales, sino que se construyó como un canto profundo desde su visión sacerdotal, poniendo el acento en la esencia de la Semana Santa: la fe vivida en la liturgia, en los oficios y en la vida parroquial.

El acto fue presentado por Daniel Pastor, pregonero de 2025, quien dio paso a una intervención que ya desde su inicio se intuía distinta. La apertura, con la simbólica salida de la cofradía y el acompañamiento musical del himno interpretado por la Banda, marcó un tono solemne que se mantendría durante todo el pregón.

Pregón que contó con la novedad de la participación del estandarte corporativo de la Agrupación Parroquial de El Olivo, tras la petición del pregonero, quien contó con la asistencia de la representación de todas las hermandades del municipio, de las hermanas de la Doctrina Cristiana, así como de la corporación municipal, en una representación encabezada por el alcalde, Javier Fernández de los Ríos, y el delegado de Fiestas Mayores, Rafael Reyes.

Un pregón que se reza desde el altar

El propio Mediavilla recordó cómo recibió el nombramiento hace seis meses, iniciando entonces un camino interior que ha desembocado en un texto que no se declama, sino que se vive y se reza. “Micrófono, viejo compañero…”, arrancó tras los agradecimientos, en un inicio cercano que sirvió de prólogo a un pregón profundamente marcado por su ministerio sacerdotal, y desde su vinculación a los medios de comunicación.

Desde ahí, el discurso fue avanzando como lo hace la propia Semana Santa, pero no desde la estética o la crónica, sino desde su dimensión litúrgica y espiritual, en un comienzo marcado por ese canto descriptivo de La Rinconada, sus Hermandades y su Semana Santa.

La Cuaresma apareció como tiempo de preparación, antesala de un camino que continuó con el Sábado de Pasión, con la presencia de la Agrupación Parroquial El Olivo y la incorporación de Santa María de la Caridad en su cortejo y el Domingo de Ramos, donde la fe comienza a hacerse visible en la calle, pero también en el templo. Pero el eje del pregón se situó en los oficios celebrados en la parroquia de San José, en ese corazón silencioso donde la Semana Santa se entiende en su plenitud.

Jueves Santo: el Amor que se entrega

El Jueves Santo fue definido como “AMOR en mayúsculas”, como ese momento en el que Cristo se hace pan partido para el hermano y vino ofrecido desde la caridad. Una jornada que el pregonero vive desde el altar, desde la cercanía al misterio que se celebra en cada Eucaristía.

A lo largo del pregón también hubo espacio para la memoria personal: sus raíces en el barrio de Los Remedios, la Virgen de la Victoria, de la Hermandad de Las Cigarreras, su familia y sus 11 años de ministerio en San José, que han marcado su forma de entender y vivir la fe. Precisamente este capítulo trasladó a los asistentes a la calle Asunción en una tarde del Jueves Santo.

Viernes Santo: Perdón y Madre

El recorrido alcanzó su culmen en el Viernes Santo, donde las palabras se detuvieron en dos nombres esenciales: Perdón y María Santísima del Mayor Dolor. Una jornada que describió desde la intensidad de los oficios hasta ese instante en el que la fe abandona el templo y se hace calle, para que San José vuelva a rezar junto a su pueblo a través de la Hermandad del Cristo del Perdón. En este apartado se detuvo para reconocer a todos los colectivos que hacen posible la salida de la cofradía, desde los priostes y camareras, grupo joven o diputación mayor de gobierno.

La luz de la Resurrección

El pregón encontró su sentido último en la Resurrección, como cierre natural y necesario del camino. Porque, como dejó entrever el propio Mediavilla, sin ella no se entiende nada de lo vivido. La Semana Santa no termina en la cruz, sino en la esperanza de la vida que vence a la muerte.

Una exaltación a Cristo Resucitado a través de esa plegaria que el propio Alberto realizó abandonando el atril, para rezar cara a cara con la imagen de la Virgen del Mayor Dolor, mientras la Banda Municipal Cristo del Perdón interpretaba los compases del ‘Ave María’ de Caccini.

La música, clave y estreno

Banda que interpretó en su arranque la marcha ‘María Santísima en su Mayor Dolor’ de Luis Miguel Fernández, tras la presentación sones macarenos con ‘Aniversario Macareno’ de José Velázquez y entremedio del Pregón se estrenó la marcha ‘Bajo tu Mayor Dolor’ de José Manuel Franco, trompetista de la Banda, que ha incluido en esta pieza el solo de una jota, en homenaje al origen vallisoletano de Alberto Mediavilla.

El XLIII Pregón de la Semana Santa dejó así una huella distinta. No fue un relato de estampas ni una sucesión de momentos. Fue un pregón que nace del altar, que pone en el centro la celebración de los oficios y que recuerda que, por encima de todo, la Semana Santa es fe vivida, celebrada y compartida.

Un pregón que no solo anunció la Semana Santa. La explicó desde dentro.

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