Código de El Abrazo, Manual de circulación y supervivencia ferial es la propuesta del Agustín Israel, en colaboración con el área de Cultura, donde las señales abandonan su función normativa para abrirse al universo de la feria, apropiándose de sus códigos visuales, expresiones y formas de habitar el espacio público
El trabajo de Agustín Israel parte de un gesto sencillo, pero profundamente simbólico: intervenir las señales de tráfico (elementos concebidos para ordenar, prohibir y dirigir el comportamiento cotidiano) y transformarlas en dispositivos cargados de imaginario popular, memoria colectiva y lenguaje festivo. En esta serie desarrollada para la Feria El Abrazo, las señales abandonan su función normativa para abrirse al universo de la feria, apropiándose de sus códigos visuales, expresiones y formas de habitar el espacio público.
La propuesta sitúa el folclore local en diálogo con la estética urbana contemporánea. El artista sustituye el lenguaje universal de la circulación por símbolos reconocibles del contexto feriante: gestos, referencias culturales y elementos vinculados a la identidad andaluza y al carácter social de la feria como espacio de encuentro, exceso y celebración compartida. A través de la ironía y la resignificación, las piezas convierten objetos impersonales en artefactos emocionales y cercanos.
Así, por ejemplo, nos encontramos señales de paso de peatones con flamencas y flamencos, una de stop con la portada y otra donde anima a tomarse un selfie u otra que avisa de pavimento deslizante debido al rebujito.
En palabras de la delegada de Cultura Raquel Vega: “Agustín Israel ha conseguido algo brillante: transformar elementos tan rígidos como las señales de tráfico en un homenaje lleno de ingenio, humor y cariño hacia nuestras raíces. Su propuesta es una genialidad que conecta de forma directa con nuestro carácter andaluz. Invitamos a todos los vecinos y visitantes a que caminen atentos, disfruten de esta cartografía afectiva y se dejen guiar por estas divertidas normas de convivencia y celebración”.
El resultado es una instalación que oscila entre el arte contemporáneo, el diseño gráfico y la cultura popular, generando un imaginario visual reconocible, cercano y profundamente colectivo.