La poeta, narradora y ensayista ha inaugurado el Ciclo de Novela Juvenil que conduce el escritor Salvador Gutiérrez Solís en Estación de las Letras en su Parada Otoñal. Un encuentro donde esta profesora de la Universidad de Córdoba que cuenta con más de una treintena de libros y más de 100 publicaciones ha hablado de varias de sus obras de literatura infantil y juvenil
El IES Carmen Laffón ha inaugurado una nueva edición del Ciclo de Novela Juvenil en el marco de la Estación de las Letras. El encuentro ha contado con la presencia de la reconocida autora, catedrática e investigadora María Rosal, en un acto presentado y conducido por el escritor Salvador Gutiérrez Solís. Durante la jornada, la escritora ha compartido con los estudiantes su visión sobre el fomento de la lectura, el proceso de creación literaria y las particularidades de sus publicaciones más recientes dirigidas al público infantil y juvenil.
El acto ha comenzado con las palabras de bienvenida e introducción de Salvador Gutiérrez Solís, quien ha puesto en valor la oportunidad que supone para los jóvenes del municipio contar con autores de primer nivel en sus propios centros educativos. “Ser lector y formar parte de una comunidad lectora es algo que te marca para toda la vida; te hace más feliz, más rico, más sabio, más inteligente, más libre, más todo. Es descubrir una nueva vida y nuevos mundos gracias a la literatura”, ha destacado.
Asimismo, Gutiérrez Solís ha elogiado la polifacética trayectoria de la invitada, subrayando que es un ejemplo excepcional en el panorama literario español por dominar ámbitos que van desde la docencia y la investigación universitaria hasta la gestión cultural, la crítica y la creación en géneros como la poesía, el ensayo, el teatro y la narrativa juvenil.
La autora protagonista de este encuentro ha iniciado su intervención hablando de su pasión por la lectura y la escritura desde la infancia, esos primeros recuerdos ligados a los libros, recordando sus orígenes humildes en una familia de Fernán Núñez (Córdoba) en la que no existía biblioteca ni hábito lector porque su madre no sabe leer ni escribir, y su padre un poco “aunque tenía una letra preciosa”.
'Veinte mil leguas de viaje submarino' fue el único libro que entró en su casa en su infancia y adolescencia ha revelado la autora. Un libro que su padre le compró en un viaje.
Rosal ha rememorado además las barreras de género que existían durante su infancia en el acceso a la cultura, donde la lectura de cómics o tebeos estaba reservada socialmente a los chicos, mientras que a las jóvenes se las relegaba a las fotonovelas o a las labores del hogar.
“Cuando yo intervenía en estas redes de chicos para intercambiar tebeos, rápidamente mi madre intervenía y me llamaba 'machengue', viniendo a decirme que como mujer lo que tenía que hacer era coser. A nosotras nos educaban para ser la novia de alguien, y yo es que no lo entendía”, ha explicado.
Pero en esa infancia y juventud, la escritora tenía acceso a la biblioteca municipal y a la biblioteca de su colegio. En la municipal sólo dejaban sacar dos libros, pero ella cogía muchos más y se lo permitían “porque sabían que los iba a leer y devolver”.
Su pasión lectora la llevó indiscutiblemente a la escritura y es que la escritora ha afirmado que “no se puede ser escritor si no se es lector”.
María Rosal, con más de dos décadas de experiencia docente en educación secundaria y posterior trayectoria como catedrática de Didáctica de la Literatura en la Universidad de Córdoba, María Rosal ha querido incidir en la responsabilidad de la comunidad educativa a la hora de transmitir el amor por los libros a las nuevas generaciones.
“Si nuestros estudiantes, que van a ser futuros maestros y futuras maestras, no son lectores, ya me diréis cómo van luego a llegar a un centro y promover la lectura, porque no van a poder transmitir ese entusiasmo de lo que se han leído”.
Ya inmersa en su obra, ha hablado con los estudiantes de su trabajo en la literatura infantil y juvenil como los entresijos de su novela juvenil ‘Nunca te fíes de una oveja negra’, obra finalista del Premio Edebé de Literatura Juvenil, cuyo protagonista nace de su contacto directo durante años con el alumnado de los institutos.
“Escribir novela juvenil y construir a un protagonista como Roberto es sencillo para mí porque he estado 20 años trabajando con adolescentes. Como escritores tenemos la obligación de enganchar a los lectores en la primera página; yo soy una lectora muy impaciente y no perdono mucho, por eso me he esforzado en esta novela”, ha asegurado.
Rosal ha definido al protagonista como un joven absolutamente mimado y caprichoso, producto de la dinámica familiar: mientras sus padres apenas tienen recursos económicos, la abuela paterna posee un gran patrimonio empresarial y consiente en exceso al nieto para “chinchar” al padre. La novela arranca el día en que Roberto cumple 18 años, y el protagonista actúa como un narrador engañoso que decide no contar la verdad, distorsionando los hechos.
Rosal también ha dedicado un espacio a hablar de ‘El secreto de las patatas fritas’, obra inspirada en las técnicas creativas del pedagogo e ideólogo italiano Gianni Rodari.
“Construí una hipótesis fantástica a partir del capítulo de la 'Gramática de la fantasía' de Gianni Rodari, partiendo de la premisa de '¿qué pasaría si, de repente, un chico que está comiendo patatas fritas se encuentra algo extraño dentro de la bolsa?'”, ha compartido con el alumnado.
El encuentro ha finalizado con un fluido turno de preguntas e hipótesis compartidas entre la autora y los estudiantes, para finalizar con Rosal apelando a la lectura: “Una persona que lea es diferente a una persona que no lea. Estamos en un mundo donde los bulos, las redes, tienden a dominarnos. Si no tenemos un pensamiento crítico bien formado, nos van a dominar siempre. Así que es la lectura la que nos puede ayudar a formar nuestro pensamiento crítico. ¡No dejéis de leer!”.